Archivos para febrero, 2012

Hagamos lo que nos toca: la oración por las vocaciones y por quienes ya estamos!!!! Fotos del muro NADIE NACE SIENDO SACERDOTE. ¡Oremos por las Vocaciones! De: Católico: Defiende tu Fe.

¿Qué sabes tú de la vida de los sacerdotes? ¿sabias que les ayuda mas una oración que una crítica? Haz oración por ellos nos los idealices pero sí apóyalos…Ellos te necesitan….como tú de ellos…Gracias por tu oración..

SALMO CONTRA LA OPRESIÓN…

Publicado: febrero 27, 2012 en galeria de fotos

Salmo contra la opresión Venimos a ti, Señor, con la terrible realidad de una tierra llena de oprimidos de corazón. Nuestra gente sufre mucho: a veces no le llega el pan, no tienen salidas; todos, Señor, claman a ti. Destierra, Señor, la opresión, que los opresores se conviertan. Haz que en la humanidad brille la luz de la esperanza para tantos corazones desgarrados. Tú, que no has venido a llamar a los justos sino a los pecadores, enciende en nuestra humanidad laSalmo contra la opresión Venimos a ti, Señor, con la terrible realidad de una tierra llena de oprimidos de corazón. Nuestra gente sufre mucho: a veces no le llega el pan, no tienen salidas; todos, Señor, claman a ti. Destierra, Señor, la opresión, que los opresores se conviertan. Haz que en la humanidad brille la luz de la esperanza para tantos corazones desgarrados. Tú, que no has venido a llamar a los justos sino a los pecadores, enciende en nuestra humanidad la antorcha de la libertad. Forja Señor, pues lo estamos deseando, una humanidad nueva de hombres libres constructores de fraternidad. Haz Señor que, como las nubes, desaparezca la opresión de nuestro planeta. Amén. Oración: Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y extiende sobre nosotros tu mano poderosa. Por nuestro Señor Jesucristo. antorcha de la libertad. Forja Señor, pues lo estamos deseando, una humanidad nueva de hombres libres constructores de fraternidad. Haz Señor que, como las nubes, desaparezca la opresión de nuestro planeta. Amén. Oración: Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y extiende sobre nosotros tu mano poderosa. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA….

Publicado: febrero 26, 2012 en galeria de fotos

1er Domingo de Cuaresma

 

 

 

LECTIO

 

Primera lectura: Génesis 9,8-15

 

Siguió hablando Dios a Noé y a sus hijos: – Voy a establecer mi alianza con vosotros, con vuestros descendientes, y con todos los seres vivos que os han acompañado: aves, ganados, bestias del campo; con todos los animales que han salido del arca con vosotros y que ahora pueblan la tierra. Esta es mi alianza con vosotros: ningún ser vivo volverá a ser exterminado por las aguas del diluvio, ni tendrá lugar otro diluvio que arrase la tierra. Y añadió Dios: – Ésta es la señal de la alianza que establezco para siempre con vosotros y con todos los seres vivos que os han acompañado: pondré mi arco en las nubes; ésa será la señal de mi alianza con la tierra. Cuando yo cubra de nubes la tierra y en las nubes aparezca el arco, me acordaré de mi alianza con vosotros y con todos los vivientes de la tierra, y las aguas del diluvio no volverán a exterminar a los seres vivos.

 

A causa de la perversión humana, “el Señor se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra” (Gn 6,6) y decidió su supresión mediante el diluvio, salvando a ese puñado de justos que habían hallado gracia a sus ojos.

 

Con ellos desea comenzar una nueva creación calcada de la primera -las aguas cubren la tierra-, pero en cierto sentido la supera, porque Dios ahora tiene en cuenta el pecado de la humanidad, manifestando así su rostro de misericordia. Los animales son sometidos al señorío del hombre, incluso como alimento, pero se insta explícitamente a reconocer la sacralidad de la vida; en primer lugar de la vida humana, que pertenece a Dios.

 

Todo es bendecido nuevamente por Dios; el Señor, además, pacta una alianza de gracia sin exigir nada a la otra parte, porque sabe que “el instinto del corazón humano está inclinado al mal desde la juventud” (8,21b). Es una alianza a favor de la vida que se manifiesta con un signo maravilloso de orden natural, el arco iris: el Señor, como guerrero, ha desencadenado el diluvio y ahora hace de su arco de batalla (Hab 3,9) un signo de paz o quizás de combate a favor del hombre, para que las aguas caóticas no prevalezcan.

 

La sección narrativa referente al diluvio se abre con la visión de la maldad en la tierra” (6,5.12) y es la clave en el recuerdo de Dios (8,1); en la conclusión se dice que el Señor mirará al arco en las nubes (“en el cielo”) para recordar la alianza eterna entre Dios y todo viviente (9,15s); El Señor, pues, decide tener en cuenta sólo su propia gracia. Para permanecer perennemente fiel a la humanidad, quiere recordar únicamente su propia fidelidad al pacto. Las aguas de muerte se convierten en instrumento de epifanía de la misericordia, baño de re-generación para la humanidad, figura del bautismo que nos salva.

 

Segunda lectura: 1 Pedro 3,18-22

 

También Cristo padeció una sola vez por los pecados, el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. En cuanto hombre sufrió la muerte, pero fue devuelto a la vida por el Espíritu. ‘Fue entonces cuando proclamó el mensaje a los espíritus encarcelados, es decir, a aquellos que no quisieron creer cuando en los días de Noé Dios los soportaba paciente-mente mientras se construía el arca: en la que unos pocos (ocho personas) se salvaron navegando por el agua. Aquello fue prefiguración del bautismo que ahora os salva, y que no consiste en limpiar la suciedad corporal, sino en alcanzar de Dios una conciencia limpia en virtud de la resurrección de Jesucristo, el cual, ascendido al cielo, está a la derecha de Dios y tiene sometidos a ángeles, potestades y dominaciones.
Frente a la hostilidad creciente que rodea a los cristianos, Pedro envía a algunas comunidades de Asia Menor una carta en la que exhorta a perseverar en el testimonio de fe incluso en medio del sufrimiento. A los hermanos probados por la persecución les recuerda la obra salvífica de Cristo y su eficacia (v 18) también para los que han muerto (v 13), y hasta para los contemporáneos de Noé, catalogados como los más impíos de los hombres (v. 20). A los que llama dichosos por tener que sufrir a causa de la justicia (3,14) les recuerda la radical injusticia de todo hombre, por cuya salvación murió el único Justo.

 

El fragmento, además, nos deja oír el eco de las primeras liturgias bautismales con su profesión de fe. En un tiempo Dios salvó cruzando las aguas del diluvio a un “pequeño resto” de la humanidad que había hallado gracia a sus ojos (v. 20b: el número ocho rebosa simbolismo pascual y bautismal). Pero la figura llega a su extraordinario cumplimiento en la redención de Cristo para aquellos que, a través del agua del bautismo, la hacen operante en su propia vida. La inmersión bautismal es invocación a Dios para que la eficacia de la muerte, resurrección y ascensión al cielo de Cristo llegue también a nosotros (vv. 21s).

 

Evangelio: Marcos 1,12-15

 

A continuación, el Espíritu impulsó a Jesús hacia el desierto, donde Satanás lo puso a prueba durante cuarenta días. Vivía con las fieras y los ángeles le servían.

Después de que Juan fue arrestado, marchó Jesús a Galilea, proclamando la Buena Noticia de Dios. Decía:

— Se ha cumplido el plazo y está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio.

 

El Hijo de Dios, en el bautismo del Jordán, aceptó mezclarse con los pecadores para cargar con el pecado del mundo: a esta misión se preparó en la soledad del desierto, lugar de encuentro con Dios y del enfrenta-miento con el Adversario. El Espíritu es quien empuja con fuerza a Jesús. Marcos no precisa los detalles concretos de la tentación (probablemente fue tentado acerca del modo de realizar su misión), pero deja entender que se prolongó a lo largo de su estancia en el desierto.

 

El v. 13b nos dice que fue un combate victorioso desde el principio: afirmar que Jesús “vivía con las fieras” equivale a presentarlo a la vez como el nuevo Adán que resiste al tentador y por eso es señor de un cosmos en paz y armonía (Is 11,6-9). El servicio que le rinden los ángeles recuerda el Sal 90,11s, indicando que su misión va acompañada con la ayuda y protección de Dios.

 

A dos verbos en indicativo siguen dos en imperativo: el anuncio de lo que Dios hace exige la correspondencia humana. Jesús proclama la Buena Noticia, el tiempo de la promesa “ha cumplido el plazo” y “está cerca” el Reino al que tendía toda la antigua alianza: para acogerlo, para entrar en el Reino, es necesario “cambiar de mentalidad” (en griego, metanoéin) y aceptar la lógica exigente y desconcertante de la fe, la adhesión amorosa y activa al designio de Dios.

 

MEDITATIO

 

La vida puede volver a empezar, hoy. Es una posibilidad real que nos brinda Dios, no es un asunto mía, en el que decido romper con el pasado; si así fuese, no’ duraría mucho, ahora lo sé bien. Pero puede durar eternamente, en un “hoy” más joven que el alba de la creación, precisamente porque es cosa de Dios. El nuevo comienzo no depende de mi frágil voluntad, sino de su omnipotente voluntad de amor.

 

Precisamente, esto es lo que me ofrece hoy, como gracia eficaz, la Palabra que he escuchado en la liturgia. Mensaje de novedad que emerge del diluvio y brilla con los colores del arco iris, dando paz al corazón: se ha la-vado el pecado que me pesa y me embrutece. Lavado con lágrimas de arrepentimiento en las aguas bautismales, en la sangre de Cristo.

 

Nadie está del todo perdido, nadie debe perder la esperanza. Jesús ha experimentado mis tentaciones y ha vencido al Maligno. De él puedo obtener fuerza cada día; se ha cumplido el plazo; Dios, si se lo permito, reinará en mi corazón. Sí, hoy, como nueva criatura, comienzo.

 

ORATIO

 

Oh Cristo, salvación de cuanto estaba perdido, tú sabes bien la de veces que he intentado volver a empezar, pero he sido derrotado por el pecado. Cada vez me encuentro más cansado, más viejo de corazón. Hasta me pregunto de qué sirve intentarlo.

 

Oh Señor, fortaleza del que está tentado, tú sabes cuántas veces he fallado, y, sin embargo, te acercas a mí: tú eres el único que puedes ayudar al encarcelado espiritualmente. Y hoy te espero, te invoco.

 

Oh Cristo, paz del que en ti confía, acógeme una vez más. Tú has vencido al Maligno que acecha a todos los hombres y vienes a darme la Buena Noticia: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino”. Que la gracia no pase de vacío: conviérteme a ti, hoy. La vida contigo y en ti será cada instante la maravilla de una nueva creación.

 

CONTEMPLATIO

 

Señor mío Jesucristo, Pontífice Supremo, que me vivificasteis con vuestra preciosa muerte, ahuyentad de mí, con el poder de vuestro Espíritu y con la eficacia de vuestra presencia, todas las asechanzas del enemigo. Romped en mí todos los lazos de Satanás y, por vuestra misericordia, disipad de mí toda ceguera de corazón. Haced, oh Cristo, que vuestro amor me haga triunfar virilmente en toda tentación.

 

Enséñadme vuestra santa humildad para evitar prudentemente todos los lazos del enemigo. Guíeme vuestra luminosa verdad y haga que camine en vuestra presencia sinceramente y con un corazón perfecto. La bendición de vuestra indulgentísima misericordia me prevenga, me acompañe y me guarde hasta el fin de mi vida. Amén (Gertrudis de Helfta, Exercitia, I, 40-50).

 

ACTIO

 

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: Si antes erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor” (Ef 5,8).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

 

Hacerse hombre significa hacerse “pobre”, no tener nada con que presentarme fuerte frente a Dios, ningún apoyo, ninguna fuerza o seguridad fuera del compromiso y el sacrificio del propio corazón. El llegar a ser hombre viene a ser como la confesión de la pobreza del espíritu humano frente a la reivindicación total de la inaccesible trascendencia de Dios. Con la valentía de esta pobreza comenzó la aventura divina de nuestra salvación. Jesús no se tuvo por nada ni se defendía con nada, ni siquiera con su origen. Satanás, por el contrario, trata de impedir esta pobreza radical. Quiere hacer a Jesús fuerte, porque sólo teme una cosa: la impotencia de Dios en la naturaleza humana que asumió, Dios en un corazón

LEVANTARÉ, OH SEÑOR…

Publicado: febrero 17, 2012 en galeria de fotos

 

 

Las tejas de mi indiferencia.

Que, el dolor ajeno, no me sea apático y, lejos de huir de él, de bordear para que no me afecte lo presente ante Ti que eres fuente de salud LEVANTARÉ, OH SEÑOR El tejado de mi pereza y, saliendo de mi timidez  paralizante llevaré hasta Ti a tantas personas que, desconociéndote, podrían ser más felices contigo. A los que, humillados por la prepotencia del mundo, buscan alguien que les levante del duro suelo. A los que, perdidos en mil laberintos y falsas promesas, quieren andar por caminos nuevos avanzar con pies curados de la desesperanza o desilusión A los que, paralizados por la apariencia o superficialidad no saben cómo ser felices ni alcanzar la felicidad. LEVANTARÉ, OH SEÑOR Las tejas de mi cobardía para decir lo que soy y dónde vives Porque muchas veces, buen Jesús, siento que no son los otros los que no se mueven soy yo, el que como cristiano, no rompo con tantos diques que me impiden amarte y darte lo que Tú mereces. LEVANTARÉ, OH SEÑOR Tantos tejados de hojalata, oro o plata que obstaculizan el contemplar lo que, dentro de esa casa habita, al que, en el interior de esa casa, cura, sana y perdona Eres Tú, Señor, el que al otro lado de este tejado roto aguardas el retorno de los cansados y abatidos de aquellos que, sin saberlo, hace tiempo que dejaron de peregrinar hacia Ti. Ayúdame, oh Señor, a retejar mi fe…y a romper aquellas tejas que me impiden presentarme anta Ti con lo que soy, tengo y deseo. ¡LÉVANTAME, DE MI CAMILLA, SEÑOR!

El arte de reir…

Publicado: febrero 16, 2012 en galeria de fotos

16 de febrero de 2012 9:11 Felices los que saben reírse Dichosos los que saben reírse de sí mismos, porque no terminarán nunca de divertirse. Dichosos los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas: llegarán a ser sabios. Dichosos los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas. Dichosos los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos. Dichosos los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán dispensadores de alegría. Dichosos ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegarán lejos en la vida. Dichosos ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol. Dichosos ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero éste es el precio de la caridad. Dichosos los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar: evitarán muchas necedades. Dichosos ustedes sobre todo cuando sepan reconocer al Señor en todos los que encuentran: habrán encontrado la verdadera luz y la verdadera sabiduría.” “Amigos lectores, traten de memorizarlas, pero sobre todo vivenciarlas, pues son un auténtico secreto de felicidad. En efecto los ayudará a “no enfermarse de importancia”, como dice una radio porteña; a “no tomarse demasiado en serio”, en palabras de Juan XXIII; y, en cambio, a tomar en serio su vida, su misión, el mundo… Entonces podrán reírse de sí mismos, buenamente y ¡ser dichosos!”

Antes de la llegada de los españoles, lo que conocemos hoy por territorio michoacano estaba poblado por diversas tribus nómadas chichimecas, ubicadas en la región del norte del río Lerma; los grupos sedentarios de origen náhuati se dedicaban a las artesanías y a la extracción del cobre al sur del mismo Lerma; los grupos mazahuas y otomíes en la parte de la sierra oriental, entre los límites de los actuales estados de México y Michoacán; en el centro por diversos grupos pirindas, tecos, náhuatls, chichimecas y otros diseminados en cientos de poblados hasta la zona de la costa.

 

Acuitzio, Etúcuaro y Curucupaseo entre otras regiones, fueron poblados y centros ceremoniales importantes de estos asentamientos a partir de los años 1250-1300 hasta la llegada de los europeos. En la región de Cruz de Caminos no existían habitantes humanos viviendo sedentariamente, tal vez sólo se internaban en sus exhuberantes bosques para cazar las diferentes y variadas especies de animales que existen en las regiones abundantes en pino, encino, cedro, pinabete, oyamel y otros.[i]

 

En el siglo XIV el caltzontzin Tariácuri logró unificar a los pueblos purépechas para conformar una sólida estructura político-administrativa, de base piramidal teocrático-militar; con ello buscó imprimir a su señorío un carácter expansionista semejante al del pueblo azteca, “integrado por 129 comunidades tributarias semi-autónomas cuyo gobierno estaba a cargo de recaudadores del tributo o reyezuelos designados por el caltzontzin”.[ii] El territorio purépecha era amplio, en sus dominios estaban incluidos los actuales estados de Guanajuato, Colima y Guerrero.

 

Hubo en un periodo de la historia cierta convivencia de los purépechas con grupos náhuatls, aztecas, de allí que existen aún en la actualidad muchos vocablos y voces de origen náhuatl para designar en la región objetos, lugares y acciones. Michoacán, por ejemplo, en náhuatl significa “gente que tiene pescados”.[iii]

 

La capital purépecha se establece en Tzintzuntzan, que significa lugar de colibríes; actualmente aún podemos admirar sus yácatas, construidas sobre grandes plataformas.

 

Los purépechas desarrollaron ampliamente la agricultura, de ella el cultivo de los campos o sementeras de maíz y frijol predominaron y en menor medida el cacao, algodón, jitomate, sandía y calabaza;[iv] además conocían perfectamente la medicina herbolaria, los cultivos se regaban con agua de los manantiales, arroyos, ríos y riachuelos; en el área boscosa se practicó el sistema de roza y quema para la siembra del maíz, frijol, el aguacate existía como árbol frutal natural. La vivienda era de diferentes mezclas de materiales de tierra mojada, arcilla, barro, charanda, tepetate con piedras y cal, de barro semi-cocido o de la tan abundante madera de la región; los espacios eran abiertos al aire libre, sinónimo de grandeza, libertad y convivencia con la naturaleza flora, fauna y elementos naturales en perfecto equilibrio y armonía; esto era parte de la vida del hombre precolombino. Esta situación cambió brutalmente a partir de 1522, cuando tras la caída de Tenochtitlan los conquistadores hicieron su incursión a tierras michoacanas, primero llegó Cristóbal de Olid y luego Nuño de Guzmán en 1529 con voracidad y rapiña a saquear los tesoros de los purépechas, de cuyos hechos resultó la muerte ignominiosa y brutal del último caltzontzi Tangaxhuan II; enseguida se sometió al pueblo, muchos guerreros muñeron antes de someterse, grandes grupos huyeron a regiones inaccesibles para el español y sus caballos; finalmente quedó un importante grupo compuesto en su mayoría por mujeres, ancianos y niños, estos últimos fueron el objetivo primordial de los frailes, quienes con inteligencia se dieron cuenta que en los infantes sería en donde mejor iba a florecer la semilla de la evangelización cristiano-católica, como en efecto ocurrió, aunque de manera lenta, difícil, llena de contratiempos; pero el esfuerzo de los agustinos triunfó en esta región y para fines del siglo XVI ya eran dueños prácticamente de toda la región,[v] llegaron pues los frailes agustinos en 1533, a la Nueva España y a Tiripetío el 12 de junio de 1537, quienes junto con los encomenderos se encargaron de la evangelización y cristianización los primeros; y de la explotación de recursos y habitantes los segundos. La encomienda era una merced real otorgada a un conquistador o poblado en virtud de los servicios, méritos, trabajo y dinero invertido en la conquista y participación de las tierras. Esta merced autorizaba al encomendero a exigir el tributo al encomendado indígena, en pago por la “protección” material y espiritual que el dueño de la encomienda debía hacer con su protegido; resabios sin duda de la edad media eran estas costumbres traídas por el español, quien además de su religión e ideas y sueños de gran señor feudal trajo consigo diversas especies animales y vegetales y llevó de América a Europa igualmente plantas y animales americanos, de esta forma se dio, de una manera inusual y desventajosa para los habitantes naturales de la región, un intercambio cultural, de ideas, frutos, semillas y animales. Europa aportó a América el caballo, el ganado vacuno, porcino y caprino, el uso práctico de la rueda entre otras cosas, y se llevó de América, el maíz, frijol, cacao, aguacate y plantas medicinales, así como el aguacate y animales como el guajolote mexicano, el venado y una gran variedad de aves que abundaban en los bosques michoacanos.[vi] Para el caso de la región, el primer encomendero establecido en Tiripetío fue Juan de Alvarado y los primeros frailes agustinos nombrados para esta región fueron fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez y Alvarado.

 

La región de Acuitzio, San Diego Curucupaseo y Etúcuaro fueron asentamientos de algunos frailes quienes hicieron en estos sitios las llamadas capillas de visita, es decir, un lugar ideado para el establecimiento de uno o dos frailes encargados de cristianizar a los habitantes de dichas zonas y administrarles, después de catequizarlos, los sacramentos, iniciando con el bautismo; en ellos se realizaban grandes fiestas-ceremonias acompañadas de música, danzas, pinturas y cuadros alusivos a los sacramentos, así como representaciones teatrales.

 

La Tenencia de Etúcuaro y su Importancia

  Plano del pueblo de Etúcuaro, fuente: INEGI

Existió en el pueblo de Etúcuaro una hacienda, con sus molinos de caña de azúcar, pues el templado clima de ese sitio era favorable para su cultivo; había también allí una estancia de ganado mayor, es decir un criadero de ganado vacuno y caballar que pastaba libremente en una extensión de 2090 metros por línea, es decir, en una área de 18 810 m aproximadamente.[vii] Las estancias de ganado menor, caprino, porcino, lanar medían aproximadamente 2786 metros por lado, formando un cuadrado de unas 776 hectáreas.[viii] Asimismo se plantaron los primeros árboles frutales para el cultivo de la papaya, guayaba y los magueyes que a lo largo de los siglos producen mezcal que era degustado aún por los habitantes de la incipiente ciudad de Valladolid en el siglo XVII, o llevado a la ciudad de Pátzcuaro y otras poblaciones.[ix] Etúcuaro se describe aún hoy con dos concepciones: como la región que tiene a Su cargo un grupo de rancherías y localidades y como al antiquísimo pueblo tenencia de Tiripetío, luego de Acuitzio y finalmente de Villa Madero; a cuya cabecera le Correspondía ya desde principios el siglo XX el pueblo de Etúcuaro, la hacienda La Concepción y los ranchos independientes las Cidras, Naranjadas, el Divisadero, La Estancia, La Soledad, Cuacurio, Verduras, La Mora, Palos Altos, Paso del Tigre, el Capulín, Tejocote, la Gallina, Siranguia, Rincón de Flores, Agua Azul, Pito Real, Santas Marías, Ucásiro, Piumo, Molinito, Reparo, Los Planes, Escarbadero, La Vinata, Aguacate, Derrumbadero, La Escondida, Angandio, El Herrero, Nieves, Banco Alto, Rincón de la Erátzica, Paracho, Acúmbaro, Planta de la Luz, Las Tablas 2°, Los Caballitos, Zarumbacapio, El Zangarro, Parritas, El Tocuro, Rosa de Castilla, El Sáuz, Las Mesas, Tupio, Palos Dulces, Ojo de Agua, El Limón, Escabel, Mezquites, Chirimo, Naranjas Dulces, Rincón del Durazno, Puente del Eje, Llanito de Juárez y el Mineral de Sinda; teniendo por límites: al oriente las tenencias de Copullo y Tzitzio; al norte las de Atécuaro, San Miguel del Monte y Santa María, al poniente Tiripetío, Sanjjago Undameo, la municipalidad de Acuitzio, y al sur las tenencias de dicho pueblo de Acuitzio que eran Cruz de Caminos y San Diego Curucupaseo; el pueblo de Etúcuaro es anterior a la conquista como vimos, su topografía es una configuración como especie de hoya formada de montañas con pésimos caminos en los siglos XIX y XX; de clima caliente, tierras fértiles, regadas por un arroyo que nace de abundantes manantiales de aguas termales calizas; se extrae la cal que los habitantes venden en los pueblos cercanos; se produce con gran facilidad el maíz, la caña, la caña de azúcar, el arroz, chilares y frutas como naranjas, plátanos y otros. Etúcuaro significa lugar de sal; estuvo poblado por matlazincas antes de la conquista y fueron evangelizados por los agustinos de Tiripetío en 1538, los cuales administraron allí los sacramentos a los lugareños y fundaron una doctrina con una pequeña capilla de visita sujeta al curato de Tiripetío; en 1578 la capilla de Etúcuaro se agregó al curato de Santiago Undameo, y que en el año de 1621 Etúcuaro fue erigido en Priorato siendo provisional el ilustre fray Diego de Basalenque.[x] Los frailes establecieron allí un convento que no pudo mantenerse por la pobreza de los habitantes del pueblo y quedó convertido en templo parroquial. El patrono es San Francisco de Asís. Durante la época colonial Etúcuaro fue cabecera de la alcaldía Mayor de Valladolid en una reducida población de 18 familias de indios y algunos españoles y mestizos, ocupándose en diversas labores como en recolectar y apagar cal, cortar madera y cultivar maíz, frijol y árboles frutales. Tras la guerra de Independencia México surgió como nación en 1821; un censo del año siguiente nos indica que Etúcuaro contaba en ese año de 1822, con 1433 habitantes; de ellos 455 eran varones solteros; 232 casados, 30 viudos y 413 mujeres solteras, 232 casadas y 81 viudas. En 1873 la población descendió a 1259 habitantes, y en el ceso de 1900 presentó 815 pobladores, 420 hombres y 395 mujeres; los últimos censos nos indican una población de 1091 habitantes en 1995, de ellos 520 hombres y 571 mujeres.[xi]

Panorámica de la plaza de Etúcuaro.

 

En sus aspectos administrativos religiosos ha sido y es parroquia atendida por un sacerdote católico, contaba también con un jefe de policía durante el porfiriato; hoy la policía municipal de Villa Madero es quien auxilia a la tenencia; en 1894 contaba ya el pueblo con una escuela primaria oficial para niños, que hoy sigile funcionando.[xii]

 

El pueblo se componía en ese entonces del templo parroquial, una pequeña placita sin más adornos que los árboles alrededor y sus calles irregulares y de tierra a, formadas por casas de humilde aspecto, todas de adobe con teja en el techo o tejamanil, sólo había una de construcción más sobria que pertenecía a la familia Montaño. El comercio en la primera década del siglo XX, lo integraban unos tendejones con artículos de primera necesidad; en cuanto al agua potable que consumían los lugareños era la proveniente de la sierra, la que llega al río que baja de San Pedro. El camino que comunicaba a Etúcuaro era el que salía de Morelia y comunicaba a Acuitzio con San Diego Curucupaseo y hace un cruce en Villa Madero. Etúcuaro distaba 13 leguas, usando ese camino desde el pueblo hasta Morelia; 7 de Etúcuaro a Acuitzio, 3 de Etúcuaro a Cruz de Caminos hoy Villa Madero y 12 de Etúcuaro a San Diego Curucupaseo.[xiii]

 

La tenencia de la tierra fue siempre el problema que los habitantes de Etúcuaro padecieron a raíz de la conquista española; primero se les destituyó de sus tierras y se les dio en encomienda a los españoles dueños de la hacienda La Concepción. Tras la guerra de Independiencia se iniciaron otra vez los conflictos por la propiedad, luego las Leyes de Reforma y la Constitución de 1857 volvieron a dejas desamparados a los llamados indígenas de Etúcuaro, quienes sólo después de la Constitución del 5 de febrero de 1917, pudieron gestionar y legitimar los terrenos que siempre les habían pertenecido; ahora la reforma al artículo 27 hecha por el gobierno de Carlos Salinas puede una vez más reiniciar los conflictos de venta de propiedades y terrenos; pasa nuestro trabajo es ilustrativo este comentario con el ejemplo que a continuación exponemos del litigio presentado en el Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán, sobre las propiedades caleras y sus dueños de Etúcuaro en la década de los años ochentas del siglo XIX, cuando iniciaba la consolidación del porfiriato en nuestro país; en este conflicto el licenciado Ángel Padilla, ilustre abogado nicolaita michoacano, fue contratado por la Comunidad Indígena de Etúcuaro pasa que alegan en su defensa en vista del fallo del Supremo Tribunal en contra de la comunidad; en sus argumentos don Ángel Padilla presentó un escrito a manera de demanda ante el juez 1° de lo civil en el año de 1883, contra el apoderado de los señores Montaño, quienes reclamaban a todos los indígenas del pueblo de Etúcuaro las minas de cal blanca y amarilla que se hallaba “en varios potreros de la hacienda de la Purísima Concepción, que en dichas minas reclama a título de dominio presenta escrituras públicas y en leyes de desamortización”.[xiv] El documento redactado y presentado al Supremo Tribunal hacía una breve reseña de la historia de las propiedades en disputa, al decir del licenciado Padilla la historia de la propiedad de las caleras “corre pareja con la historia de la propiedad de la hacienda de Etúcuaro”[xv] esa propiedad desde 1782 perteneció a don Manuel Amirola, de cuyo poder pasó a su fallecimiento a su esposa doña Juana Mendrano, de ésta se transmitió por herencia a los padres del convento del Carmen de Morelia, quienes la vendieron a don Mariano Lerreátequi, de este señor pasó a dominio de don Ramón Valenzuela, éste la enajenó a don Mariano Montaño y don Miguel Orosco, quedándose luego el primero con ella, quien la dejó a sus herederos los señores Montaño reclamantes de la propiedad en 1883.

 

En su defensa a la comunidad alegaba el licenciado Padilla que “la orden del Carmen no pudo adquirir la hacienda porque tenían prohibición absoluta de adquirir ya por herencia, donación, prescripción, posesión inmemorial o cualquier modo”[xvi] por lo tanto, concluía que las carmelitas jamás tuvieron legalmente la propiedad que reclamaban los señores Montaño; y las minas, concluía don Ángel Padilla, son propiedad de la nación, al igual que los terrenos baldíos. Los Montaño demandaron a toda la comunidad y a su líder Genaro Martín, del pueblo de Etúcuaro, sobre la entrega de las minas de cal situadas en los potreros de la hacienda; de ellos sólo 37 se presentaron voluntariamente representados por Tomás Corona y Jesús Sansón Ayala a contestar y seguir el litigio, siendo más de 200 individuos quienes estaban en posesión de las caleras; el Supremo Tribunal ordenó a los 37 comparecientes entregar las minas que todos poseían. El fallo a decir del licenciado Padilla fue un atentado a las personas que no estuvieron en el juicio ni fueron parte del proceso. Con todo y que los indígenas mostraron el título de su fundo y con el hecho de que eran los dueños de los campos y montes de Etúcuaro desde tiempo inmemorial el gobierno, en sintonía con la política porfiriana de dar garantía, protección y facilidades a los dueños del capital, ya fuera nacional o extranjeros, falló en favor de los Iviontaño, quienes mantuvieron las propiedades hasta que, con “la bola”, es decir, con la Revolución Mexicana, se restituyeron tierras a la comunidad indígena y se creó además otro ejido, el Ejido Etúcuaro.[xvii]

 

Las décadas posteriores a la Constitución del 5 de febrero de 1917 no han sido del todo benevolentes con los etucuarenses, con esto creemos que los sueños y promesas de la revolución no se cumplieron, salvo la creación de los dos ejidos, algunas mejoras a la Escuela Primaria “Benito Juárez”,[xviii] al pueblo y sus alrededores, no han logrado un progreso significativo más allá de los programas oficiales que el gobierno ha implementado; la década que corre de 1920 a 1934 el pueblo vivió situaciones de ignorancia y pobreza extrema cuando el miedo de sus moradores a los cristeros, bandidos y militares, quienes en su paso fugaz por el pueblo aterraban a sus habitantes. Si bien es cierto que con Lázaro Cárdenas, primero como gobernador de Michoacán y luego como Presidente de la República Mexicana, impulsó la educación rural, las misiones culturales, la integración de cooperativas, el apoyo a la salud y el campo; las décadas posteriores hunden nuevamente al pueblo en el atraso y la pobreza extrema a pesar de que en diversas épocas del siglo XX se han diseñado programas para mejorar la carretera, construir un hospital o clínica médica, hacer centros turísticos, o balnearios recreativos,[xix] no se lograron consolidar y los sexenios de los últimos cinco presidentes del país agudizan la difícil situación de los habitantes de Etúcuaro; en efecto, a partir del gobierno de José López Portillo el índice de emigrados a las ciudades y principalmente a los Estados Unidos de Norteamérica, con documentos o sin ellos aumenta,[xx] y con ello un nuevo fenómeno cultural e ideológico ocurre con el flujo de ideas, modas, costumbres, uso de aparatos electrónicos, la entrada masiva de televisiones “gringas”, antenas parabólicas que los etucuarenses norteños instalan en sus casas, junto con este cambio de mentalidad que sin duda impactó a la hasta entonces apacible población ocurrió un hecho más grave aún: se introdujo e inició de una manera desmedida e irracional la violencia y el terror que produce el cultivo de enervantes y estupefacientes al que algunos habitantes ingresaron, viendo aumentar y multiplicar miles de veces los raquíticos ingresos que como campesinos tenían; sin embargo cabe aclarar que la inmensa mayoría de la población sigue viviendo y trabajando honestamente, aunque sabemos que el problema del narcotráfico es un cáncer estatal, nacional, latinoamericano y mundial, que el principal país consumidor del orbe es Norteamérica; que el problema rebasa la capacidad del gobierno municipal estatal y hasta nacional, no obstante bien vale la pena mencionar, la mayoría de los maderenses y vecinos de Etúcuaro luchan por erradicar este problema, la prueba de ello es la reacción de indignación y protesta contra un sistema político corrompido hasta la médula, de esta forma los habitantes de la región con inusitada firmeza en un alto porcentaje en las elecciones para la presidencia de la República se rebela en contra de un PRI, que nunca vio la pobreza de un pueblo abundante en recursos y se inclinó por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el hijo del general, que aunque no obtuvo la silla presidencial tras el polémico triunfo de 1988 cocinado por el PRI y sus dirigentes. Así la Tenencia de Etiícuaro y la gran mayoría del municipio se inclina por la izquierda y desde esa fecha los presidentes municipales no surgen más del PRI,[xxi] de cualquier modo con aciertos trieniales y a veces con graves errores, el cambio en esa región se ha hecho sentir, en el actual trienio a punto de concluir, se inició la pavimentación de la carretera del pueblo de Villa Madero hasta el pueblo de Etúcuaro; con este hecho, sin duda iniciará una nueva y mejor época en la vida de los etucuarenses.

 

La Tenencia de San Diego Curucupaseo

Plano del pueblo de San Diego Curucupaseo. Fuente INEGI

Al igual que Etúcuaro, San Diego Curucupaseo es una de las regiones con mayor antigüedad de existencia de habitantes; éstos fueron seminómadas hasta el año 1300 aproximadamente, en que se establecieron con un centro ceremonial importante.

El Puente Colonial “San José”, en el lecho del Río de San Diego Curucupatzeo.

Ya en la época de la conquista la región fue explotada por los españoles, quienes a partir de la observación que hicieron de los objetos de oro que adornaban algunas prendas de vestir de los habitantes de la región, se dedicaron a localizar lugares en donde se hallaba el tan codiciado metal para los europeos que “como puercos hambrientos perseguían”, logrando encontrar varias vetas, lo que hizo que en esta región hubiera un importante movimiento, pues con la llegada de los extractores del metal surgió la hacienda cuyos vestigios aún existen a escasos doscientos metros del puente “San José”, siguiendo el cauce, río arriba se encuentran los cimientos de lo que fuera el casco de una gran finca construida con sólidas rocas de gruesos muros también de piedra, que alcanzan una altura de cinco metros y un viejo molino movido por el agua del mismo río nos demuestran que el lugar era un importante centro productivo, desde donde se extraían productos del campo, ganado bovino y desde luego, minerales auríferos que eran transportados en carretas y a lomo de mulas por el camino real. El pequeño caserío del pueblo de San Diego nos habla de asentamientos humanos no sólo indígenas o negros, sino también de gente blanca, y el templo es una pequeña capilla Agustina del siglo XVI.

 

La región posee un clima caluroso en donde la vegetación cambia abruptamente en sus características; atrás, allá en lo alto ha quedado la sierra fría con sus abundantes bosques de coníferas y toda su fauna; para dar paso a un camino accidentado, lleno de curvas y pendientes en donde la tierra se vuelve cada vez más árida y el calor comienza a agobiar a quien no está habituado a ese clima. Las ceibas, los huizaches y otros matorrales y cactus componen el paisaje junto con algunos árboles frutales de clima tropical como el plátano y la papaya, al mismo tiempo que animales propios de ese clima completan el ecosistema.

 

Curucupaseo significa en purépecha lugar de llanos o baldíos con flores amarillas y el nombre de San Diego llegó con los frailes agustinos, quienes desarrollaron en esta área su labor de cristianización.

 

Ubicada al sureste de la capital de Michoacán, a 44 kilómetros al sur de su cabecera municipal actual, a una altura sobre el nivel del mar de 960 metros,[xxii] en esta región el ambiente geológico se caracteriza por una secuencia metamórfica de esquistos verdes, de la edad jurásica media, que afloran en el centro y sur del área, sobre ella descansan sedimentos continentales malásicos, constituidos por areniscas limolitas y conglomerados del terciario. Hacia el norte afloran rocas volcánicas que varían de edad del Oligoceno al Mioceno.[xxiii]

 

En Curucupaseo existen evidencias de una intensa actividad minera, prueba de ello son los vestigios de molinos, haciendas de beneficio y plantas. En un relieve montañoso, ondulado, cortado por corrientes fluviales como el río San Diego, cuya corriente va hacia el sur e integra parte del río Balsas en coordenadas geográficas 19°16’ latitud inte y 101°07’ de longitud oeste del meridiano de Gteenwich; se llega al lugar partiendo de Morelia rumbo al sur cruzando Tiripetío, Acuitzio, Villa Madero y finalmente la brecha al sur de este último municipio que serpentea hasta el poblado de San Diego, actual tenencia del municipio de Madero.

La Plaza de San Diego Curucupaseo.

No tenemos una información amplia de lo que ocurrió durante trescientos años de dominio español en San Diego; tampoco estamos por el momento en condiciones de reconstruir históricamente ese periodo en este lugar que según nuestras hipótesis dejó de funcionar en varias épocas de la colonia, que finalmente con la llegada de la Guerra de Independencia sería abandonada toda actividad minera para resurgir en el año de 1880, cuando se permitió a los extranjeros venir a invertir a esta región; de esta forma de 1880 a 1884 se denuncian 40 minas, incluyendo las que pertenecían a una antigua hacienda de beneficio abandonada; de éstas sólo 7 comienzan a explotarse con regularidad, empleando la mano de obra del lugar.[xxiv] En los años siguentes, el denuncio de propiedades mineras se sucedió vertiginosamente. En 1892 comenzó a trabajar la compañía inglesa Te Progreso Motive Copper Mining Co., quien con un capital de 100,000 libras inició la explotación de dos depósitos; con el paso del tiempo, el mineral de Curucupaseo entró en actividad al beneficiarse las minas de oro y plata del Carmenr el Ángel, Santa Gertrudiz, La Restauradora y otras, llegando a emplear hasta SO mineros. El resto del porfiriato, que terminaría en 1910 con el estallido de la Revolución, otras compafifas explotaron diferentes depósitos: La compañía Francisco Ángel y Anexas, en 1908 las minas El Real, Santa Gertrudiz, Llanitos, la Leona y Granadito eran las mejor trabajadas y en ascendente bonanza.[xxv]

 

El mineral no se agotó, el decaimiento y parálisis de la minería en la región fue a causa del movimiento revolucionario tan agitado en la región, esta área aún tiene muchas riquezas minerales que explotar sólo que, a nuestro juicio, deben distribuirse contrariamente a lo ocurrido en la colonia o en el porfiriato, es decir, no en beneficio de unos cuantos extranjeros, ya sean españoles o ingleses, la riqueza del mineral de San Diego deberá servir para aliviar la pobreza, marginación, miseria, ignorancia, desnutrición y condiciones paupérrimas en las que viven muchos de los habitantes de la tenencia de San Diego y del propio municipio de Madero. Los aproximadamente 800 habitantes del pueblo de San Diego, más los de las localidades de la tenencia padecen enfermedades gastrointestinales por la falta de letrinas y fosas sépticas; aunque el caserío del pueblo cuenta con un kinder, escuela primaria y telesecundaria, falta mucho por hacerse; hay un centro de salud que brinda atención regular al pueblo, existe una caseta de radio teléfono; el agua potable que consume el pueblo proviene del manantial del Naranjo, aunque la principal fuente de riego del lugar es el río San Diego que circunda la población y en época de lluvias lleva en su cauce una importante cantidad de agua. Existen también pequeñas afluencias o ríos y arroyos como las Truchas y las Juntas que abastecen del vital líquido a los habitantes del lugar para sus actividades agrícolas,[xxvi] aunque, al igual que en Etúcuaro, Acaten y otros puntos del municipio, la siembra de estupefacientes y enervantes como la canabis indica, amapola y hasta cocaína no es una novedad en la región, asimismo existe una gran cantidad de emigrantes a los Estados Unidos de Norteamérica, al vecino país de los dólares y esto, bien vale la pena decirlo, ha contribuido a mejorar materialmente la fisonomía del pueblo.

 

Fuera del cultivo de estupefacientes la mayoría de los habitantes de la población se dedica a la agricultura y ganadería; es decir, a la siembra de maíz, fríjol, siendo la base de su alimentación y economía doméstica; existen todavía los huertos familiares en el patio y solar de las viviendas en donde se cultivan mango, lima, naranja, guayaba, sandía, plátano, papaya, zapote, pinzán, tamarindo y aguacate entre otros. Hace falta enseñar al pueblo a consumir verduras, carnes de aves con frecuencia, pescados que bien pueden establecerse en criaderos, consumo de lácteos en abundancia, miel, pan de trigo, así como las actividades deportivas-culturales, que permitan a los pobladores obtener una visión más amplia de su entorno y sus riquezas potenciales; el pueblo es una comunidad recia, habituada a la vida difícil y dura, violenta en ocasiones, que deberá reflexionar hacia los nuevos caminos que puede emprender si deja de lado vicios ancestrales; urge entre otras mil preocupaciones crear drenajes para las aguas negras de las calles y que éstas sean tratadas adecuadamente antes de desembocar en el río San Diego y así evitar la contaminación de los propios peces bagre que de manera natural abundan en el río.

El Templo de San Diego Curucupatzeo en 1945.

Con todo, San Diego cuenta con gente noble, valiente, llena de valores humanos, orgullosos de su región y es en ese sentido en donde creemos que pueden llegar los beneficios para el bienestar social de la población en general no solamente de unos cuantos. Aún podemos reconocer en esa gente recia, terracalenteña, con huarache de dos correas, camisa blanca y sombrero de comal, al hombre michoacano indomable que ama la libertad y es capaz de mil sacrificios por alcanzar sus metas.[xxvii]

 

 

San Diego de Curucupaseo fue hasta 1914 Tenencia de la municipalidad de Acuitzio, distrito de Morelia. Le corresponden: su cabecera, Hacienda de San Diego Curucupaseo: los ranchos anexos a esta finca: Truchas, San Juan, Santa Elisa, Zárate, Ziricua, San Agustín, Ciénega, Calentura, Agua Fría, Los Fresnos, Llanitos, San Lorenzo, Balcones, Cerro Azul, Palomas, Los Bancos, Las Canoas, Arroyo Verde, El Comal, Codallos, Jabalí (o puerto del), Joya Grande, Ahijadero, Rancho Grande, Tejocote, Boca de Leones, Rincón de la Leona, Piedra Redonda, Arrastradero, Parota de la Sierra, La Rueda, Carnicerías, Trincheras, Poder de Dios, Soledad del Norte, El Realito, Milpillas, Huicamo, Tepetates, Monte Grande, Caulotal, Granadillo, Platanillo, Cienegutas, Arrastradero, Tepehuajes, Higuerillas y El Coyolito; Hacienda: San Rafael Carrizal, Ranchos anexos:  Parritas, San Pedro o Quince Pasos, Aguacate, Salitre de Arriba, Tizate, Limón del Norte, Las Cidras, Turio, Torrecilla y Tamborero, Ranchos independientes: Santa Ana del Socorro, Santa Teresa, Salto Grande, Mesa del Cirián, Canujas, Ranchito, Las Juntas, La Estancia, Reparo, El Eje, Cajete, Majada, Santa Catarina, Capires de Abajo, Puente, Partido Nuevo, Plaza de Gallos, partido Viejo, Capire, Puente, Miraflores, Tamacua, Parotas del Sur, Amazona, Maroma, Mina de la Leona, Habillas, Limón del Sur, Maguey Cuental, la Cuindora, Real de Curucupaseo, Soledad del Sur, Zapote de la Peña, Mina de Guadalupe, Tapatío, El Piñón, Los Nogales, Paso Fondo, La Cruz, Chupaderos, Platanito y Piedras Blancas.[xxviii]

 

LA TENENCIA DE ACATEN

  Las Oficinas de la Tenencia de Acatén.

No sabemos con certeza la fecha exacta de su aparición como caserío disperso; ubicado a 101°18’35” de longitud a una latitud de 19°23’32” y con una altura sobre el nivel del mar de 1680 metros; se localiza Acatén con una población actual de aproximadamente 300 habitantes que viven de la producción agrícola y ganadera; colinda al este con la hacienda de Guadalupe, al oeste con los terrenos ejidales de Tacámbaro, al norte con la hacienda la Concepción de Etúcuaro y al sur con las tierras de la famosa e histórica hacienda de San Antonio de las Huertas.

La Capilla de Acatén.

La topografía del lugar es montañosa, con algunas tierras de labor que producen maíz, fríjol y pastos de agostadero; sus montes sirven para el criadero de ganado bovino que puede criarse sin dificultades, aunque hacen falta programas ganaderos que hagan producir en mejor nivel la cría de ganado tanto para carne como lácteos.

 

En el periodo del porfiriato tenía la categoría de rancho, es decir, de un caserío disperso compuesto por alrededor de cuarenta familias de campesinos, peones y jornaleros de las haciendas cercanas; una ventaja de Acatén es que por esa región pasa el camino que conduce a Huetamo, circunstancia que si se sabe aprovechar, puede ser de gran beneficio para la introducción de mayores mejoras materiales. En la administración 1999-2001 el Ayuntamiento del municipio de Madero al que pertenecen, se ha preocupado por realizar obras en las localidades de la tenencia: se construyó un puente vehicular de 10 m. lineales en el Gatal; en Llano de Gómez se abrió un camino, de allí a la Palma de 6.5 km; en la localidad El Bosque se construyeron 30 letrinas de tipo convencional; de Acatén igualmente se construyen otras 30 letrinas y se han rehabilitado los caminos de Acatén a El Bosque, La Yerbabuena, el Gatal, Carpintero y el Cargadero.[xxix] Sin embargo, consideramos que aún queda mucho por hacer para sacar a la región de su atraso económico y lograr que la gente de Acatén alcance mejores niveles de vida.

 

NACIMIENTO DE CRUZ DE CAMINOS

 

El lugar

 

Geográficamente la región que nos ocupa se localiza en el centro del Estado de Michoacán, en las coordenadas longitud 101°16’39” y una latitud de 19°23’27”, con una altitud o altura sobre el nivel del mar de 2220 metros;[xxx] colinda como municipio con sus localidades o rancherías, al norte con los municipios de Morelia y Tzitzio, al sur con los de Nocupétaro y Carácuaro; al este con Tiquicheo de Nicolás Romero y Tzitzio y al oeste con sus similares de Tacámbaro y Acuitzio. Su cabecera municipal, que es el pueblo de Villa Madero, se encuentra bien comunicada por una cinta asfáltica o carretera, con las ciudades de Morelia y Tacámbaro; tocando lateralmente al pueblo de Acuitzio, es decir, atraviesan por Villa Madero “las provincias volcánicas: el eje Neovolcánico por una porción y por la otra la provincia de la Sierra Madre del Sur”,[xxxi] en otras palabras sus relieves están constituidos por el Sistema Volcánico Transversal de norte a oeste, por una cordillera de árboles de espeso follaje, pino, encino y pinabete principalmente.

 

Su clima es frío, con lluvias abundantes en el verano, es decir, durante los meses de junio hasta agosto y principios de septiembre, con un ambiente campirano, en donde se respira un aire fresco, con olor a tierra y a humedad, con un verde encendido que inunda la campiña; provisto de abundantes manantiales, ojos de agua, arroyos, riachuelos y ríos más importantes, como el río San Diego que desemboca en el Balsas;[xxxii] o el Río Etúcuaro, o el ojo de agua de Porúa y el “Chorrito”. Este sistema de aguas son aprovechadas para irrigar cerca de 2000 hectáreas en el municipio, para la siembra de maíz, trigo, avena, cebada, fríjol y en alguna ocasión arroz y caña de azúcar, así como hortalizas. Las corrientes del río Porúa y afluentes se aprovechaban en la generación de energía eléctrica que abastecían los servicios de alumbrado de la cabecera, las tenencias de Etúcuaro y los municipios circunvecinos como son Acuitzio y parte de Morelia, esto hasta la década de los años sesentas del recién concluido siglo XX, por medio de la Planta Generadora de San Pedro de la Comisión Federal de Electricidad.

 

La flora aunque menos densa y exhuberante que hace algunas décadas, debido a la tala inmoderada producto de la ambición voraz e irracional de unos cuantos, todavía es considerable; predominan los bosques y montes, bosque mixto, con pino, encino, montañoso, aile, eucalipto, cedro, oyamel, palo de Brasil, caoba, parota, cedro, cascalote y ceiba, estos últimos en la región de San Diego Curucupaseo; también existe una gran variedad de árboles frutales como capulín, durazno, manzana, tejocote, membrillo, aguacate, limón, toronja; higo, granado, zapote, chabacano y mango. En hortalizas y verduras existen las condiciones naturales que aunadas con la tecnología pueden producir calabacitas, habas, zanahorias, rábanos, lechugas, cebollas, jitomates, cilantro, chiles serranos, perón, betabel, repollo y coliflor entre otras.

Transporte de productos agrícolas.

En el medio rural las actividades están bien repartidas y organizadas: el padre es la autoridad; él se dedica a sembrar la tierra, abonar, cortar y llevar leña al hogar, escardar, desyerbar y cosechar, así como a ver y cuidar de sus animales como la yunta, el caballo y su ganado; los hijos varones algunos van a la escuela y concluyen su instrucción primaria, alternan estas actividades con la ayuda directa a su padre en las labores propias de los varones. La madre se dedica al cuidado del hogar que consiste en levantarse entre las cinco y seis de la mañana, con los primeros cantos de los gallos; pone su nixtamal, lo manda moler, hace las tortillas en su chimenea con un fogón y en el comal; da de comer allí mismo a los hombres de la casa, o bien, les lleva los alimentos al campo de trabajo, arregla la casita, riega las flores, cuida sus gallinas, cerdos y guajolotes; va por agua fresca, prepara la comida; por la tarde baja a lavar la ropa de la familia a alguna zanja o arroyo cercano; regresa a bordar o tejer, ordeña las vacas, prepara la cena y al obscurecer se reúne toda la familia al calor del fuego de la chimenea; en ese ambiente campirano de tranquilidad luego de la cena se dispone a descansar, entre las nueve y diez de la noche, para iniciar al día siguiente las mismas labores ya descritas. Las jovencitas ayudan a su madre en todas esas faenas y desde pequeñas son educadas para algún día ser las responsables de tales quehaceres, esto será cuando se casen y sean madres de la familia.

 

Esta gente ama a su terruño, a sus animales, su milpa; conocen bien las estaciones del año, saben cuándo puede llover; son, en síntesis, huraños y orgullosos, no muy abiertos con los extraños, nacionales o extranjeros; un poco agresivos y dentro de sus vicios más fuertes está el alcohol en todas sus formas, es decir, vinos y cervezas. La reciente introducción de la energía eléctrica y junto a ella la llegada de la televisión, ha hecho cambiar mucho estas costumbres descritas; un factor que ha menguado en gran parte la producción, el desarrollo y crecimiento progresivo tanto del medio rural como urbano, es el desmedido número de emigrantes a la ciudad y en mayor medida al extranjero.[xxxiii]

 

Por lo que a la fauna y animales domésticos se refiere, hasta hace algunos años todavía podíamos presumir de la existencia del venado y conejo silvestre; hoy día ambos son escasos, aunque todavía encontramos armadillos, tlacuaches, zorras, gatos montés, liebres, ardillas, comadrejas, víboras de cascabel, alicantes, tejones, coralillos, tuzas, zorrillos; las aves que antes abundaban eran codornices, gorriones; todavía hay ruiseñores, petirrojos, carpinteros, jilgueros, colibríes, palomas, golondrinas, zopilotes, cuervos, lechuzas, tecolote y muy pocos patos; los peces son carpa, mojarra y trucha arcoiris. En cuanto a animales domésticos perdura la cría de cerdos, gallinas, guajolotes y patos, principalmente en el medio rural. El asno y el caballo siguen siendo elementos de carga y transporte, aunque cada vez en menor grado, debido a la eficiente red de caminos de terracería recién habilitados por el actual ayuntamiento; el ganado mayor, que consiste en toros, vacas y bueyes, tiene hoy en día cierta importancia, aunque en beneficio de unos cuantos ganaderos; las ovejas, cabras y chivos se crían en menor importancia.

 

La población es mestiza en su totalidad; aunque existen personas de marcados rasgos indígenas, negros y, claro, también los hay de tez blanca. El idioma purépecha desapareció en la población hace tres décadas. La religión que predomina es la católica en un 96%, siendo el resto de sectas como la de los Testigos de Jehová; tampoco existen ya personas vestidas con calzón blanco de manta; ahora la ropa y calzado son pantalones y camisas de diversos géneros de tela y zapatos de piel o sintéticos, pocos habitantes del pueblo usan sombrero, no así los de las rancherías, quienes en general todos lo utilizan.

 

El suelo quedó asentado en el período cenozoico, de tipo volcánico con tierra desde la charanda rojiza, hasta el tepetate y suelos negros arcillosos, con poca pedregocidad y pendientes pronunciadas; es de tipo podsódico, propicio para el desarrollo de la vegetación del bosque de coníferas y mixto; de tipo chernozem suelo negro con un gran contenido de materia orgánica que favorece las actividades agrícolas; en él se desarrolla la vegetación de pradera apta para pastizales, cría del ganado; otro tipo de suelo es el andosol, formado de cenizas volcánicas ricas en cristales de condiciones húmedas y frías propias del desarrollo de la vegetación de montaña de bosques y pastizales, con un alto grado de fertilidad natural debido al importante contenido de substancias nutritivas minerales.

 

La temperatura mínima, en el área poblada por la cabecera municipal es de 7.5 grados centígrados alcanzada en el invierno, y la máxima en el verano es de 32°C, con un promedio anual de 24°C. La precipitación pluvial anual es de 654.5 mm3.

 

Para el viajero que desconozca la región, si desea ir al pueblo de Villa Madero, no tiene más dificultades que, partiendo de Morelia, por la carretera que conduce a Pátzcuaro, desviarse en el antiguo pueblo de Tiripetío a su izquierda, de allí encontrará a escasos seis kilómetros el histórico pueblo de Acuitzio y a veinte kilómetros se localiza el antiguo pueblo de Cruz de Caminos, ya en plena región boscosa, puesto que a medida que se va ascendiendo, ya desde Tiripetío el paisaje cobra un nuevo sentido ante los ojos del viajero; allí la vegetación es abundante y permite al observador intuitivo admirar a través de curvas pronunciadas la región que puede ser un importante foco de atención para los turistas nacionales y extranjeros.

 

Origen y Primeros Pobladores

 

Al igual que muchas otras regiones de características similares, durante algunas épocas la región es posible que fuese habitada por grupos semi-nómadas; quienes después de cazar, pescar y recolectar frutos buscaban otros asentamientos con climas más favorables y cercanos a esta área tan abundante en recursos.

 

Durante la época colonial poco o nada sabemos de la existencia permanente de gente en este lugar, que creemos simplemente seguió brindando sus abundantes recursos a los hacendados y mineros de Etúcuaro y San Diego Curucupaseo y a los indígenas, quienes recolectaban leña y frutos del espeso y exuberante bosque semi-virgen.

 

El establecimiento de la primera casa o finca en el lugar de convergencia de los caminos de las poblaciones de Valladolid, Acuitzio, Etúcuaro, Tacámbaro y San Diego Curucupatzeo; es como en la mayoría de los pueblos una incógnita que sólo nos permitirá hacer hipótesis en virtud de la información con que se cuenta. Y de acuerdo con esta misma información, los autores del presente libro suponemos que las primeras casas que se asentaron definitivamente en el lugar fueron hacia finales del siglo XVIII o principios del XIX.

 

CRUZ DE CAMINOS, Villa Madero nació en un lugar de intersección y paso de los poblados de Valladolid, Tacámbaro, Etúcuaro y San Diego Curupatzeo; todos ellos pueblos mucho más antiguos y que fueron o son en algunos casos, puntos importantes de población, comercio o explotación minera. Debido a esta convergencia de caminos en el lugar se le denominó CRUZ DE

CAMINOS.

 

La primera referencia escrita que tenemos hoy del lugar ya habitado, nos la proporciona don Carlos María de Bustamante y data de diciembre de 1813; cuando el ejército insurgente del generalísimo don José María Morelos y Pavón proveniente de Oaxaca y el puerto de Acapulco planeaba atacar la ciudad de Valladolid y toiharla en nombre del movimiento. Llegó el ejército a Huetamo en donde se detuvo un día, en el lugar llamado Agua del Obispo recibieron una remonta,[xxxiv] de allí a la hacienda de Amorena, a la de Parandán, a la de Corral de la Piedra ya cercana de Carácuaro, en donde el ejército hizo alto por la fiesta de nuestra señora de Guadalupe en cuyo día hubo una lluvia general.[xxxv] Llegó también Matamoros con dos mil hombres y Nicolás Bravo con ochocientos cañones de diferentes calibres y una gran cantidad de municiones.[xxxvi]

 

Morelos pasó a solemnizar la función a su amado curato de Carácuaro, y allí estuvo tres días arreglando varias cosas. A la hacienda de Chupio, donde se le incorporó el general Muñiz con un cuerpo de oficiales sueltos: a Tacámbaro, donde demoró dos días, y según sus primeros planes allí debió hacer alto el ejército: “a las Cruces (Cruz de Caminos), siena lóbrega donde había dos casas y sumo frío. A Acuicho, (sic.) pueblo destruido por los españoles; a Puerto Viejo, quedándose Morelos en Santiago Undameo; a las lomas de Santa María, donde acampó, y desde cuyo punto a las siete de la mañana del día 23 de diciembre, mandó por medio del músico de la catedral de Valladolid, D. Nicolás Luján, encontrado por acaso y que venía de una fistecita, al comandante de armas de la plaza D. Domingo Landázuri, la petición de rendimiento”.[xxxvii]

 

Antes de su derrota en las lomas de Santa María, Morelos era el temido rayo del sur, el genio que aprovechaba la geografía natural de la región que tan bien conocía para luchar, pensó en una estrategia para combatir en esa ocasión:

mandó moler muchos costales de carbón en el paraje denominado “Las Peñas”, al norte del poblado de Acuitzio, dicha orden la expidió en Llano Grande a Matamoros y textualmente decía: “Mandaré V.E. recoger el carbón de pino que se haga esta noche con las lumbres para que llevándolo en costales se pueda moler en Acuitzio mañana, para la tiznada que tenemos dicho regulando un costal por regimiento”.[xxxviii] El carbón seguramente era el producto de las fogatas hechas con la leña de pino de la “sierra lóbrega” llamada Cruz de Caminos, de Acuitzio pasaron el día 22 de diciembre a Santiago Undameo, allí acamparon y el 23 se instalaron en las formas de Santa María, desde donde atacaron Valladolid. La batalla inició a las nueve de la mañana y culminaría con la derrota del ejército insurgente, tras una serie de desaciertos militares y el resentimiento que Galeana tenía de Matamoros porque este último, según Galeana, “le era inferior con mucho en mérito, y aún así hubiese elevado antes.., al grado de teniente general”,[xxxix] con esta actitud quiso que se diera cuenta que para ocupar ese puesto no había más digno que Gafeana, por su valor y conocimiento militar.[xl] Otro factor de (a derrota fue no haber aprovechado la intimidación para atacar de inmediato la ciudad ya que su guarnición estaba “llena de cobardía”, los equipajes a punto de marchar; Abad y Queipo recorría las calles inquieto a caballo, los momentos de intimidación que gastó MoreJos lo aprovechó el grupo de realista para avisar a Jturbide que venía por el rumbo de Charo y llegó a tiempo. Al desastre de la garita del Zapote se agrega la confusión entre los americanos en la noche del 23 de diciembre, el ejército insurgente, de capitán para abajo iban pintados de negro de la cara, las manos y las piernas, puesto que desgraciadamente la orden de “la pintada” fue interceptada por los espías de Iturbide, quien pintó también de negro a 300 de sus dragones y a otros tantos infantes y los introdujo en el ejército insurgente, en donde desconcertados lucharon entre sí los soldados del padre Navarrete y el cura Matamoros. Con esta derrota que Calleja publicó en el odiado periódico “La Gazeta”, refiriéndose a “La pintada” inició la caída de Morelos, allí su estrella comenzó a eclipsarse; el ejército destrozado de Morelos pasó veloz por Acuitzio, Cruz de Caminos, tomaron camino hacia la hacienda de Etúcuaro, acamparon “en la cima de un ceno y al día siguiente continuaron reuniendo al ejército disperso; quien abandonó cañones, parque, armamento y mucho equipaje, amedrentados llegaron por fin a Tacámbaro, pasaron después a Chupio, luego a la hacienda de Puruarán, en donde fueron alcanzados más tarde y vencidos los insurgentes y don Mariano Matamoros cayó prisionero para ser fusilado más tarde en Valladolid.[xli]

 

Cruz de Caminos en ese entonces figuraba como un rancho que dependía de Etúcuaro, el cual tenía ya para 1822, un curato secular, es decir, sin frailes del clero regular, dependiendo de la mitra de Valladolid, que incluía a manera de barrios la congregación de San Diego Curucupaseo, Copuyo, las haciendas La Concepción, Milpillas y un rancho que en nuestras hipótesis es Cruz de Caminos que de acuerdo con la configuración geográfica allí se ubicaba.[xlii]

 

Según la tradición oral quienes habitaron por primera vez en el siglo XIX fue la familia de apellido Asmas, sin que hasta el momento podamos argumentarlo con documentación; se dice que la casa del señor Armas se ubicaba en las actuales esquinas frente a la plaza principal del pueblo. Lo que sí es una realidad es que el lugar continuó siendo habitado cada vez por más gente y que al caserío disperso le sucedió el caserio continuo, con viviendas de adobe, madera, tejamanil y teja rojiza fabricada en Acuitzio; la conformación fue lenta, mientras la nación continuaba envuelta en luchas intestinas protagonizadas por centralistas contra federalistas y México perdía más de la mitad de su territorio en 1847. Cruz de Caminos perteneció al reino indígena de Etúcuaro hasta 1856, la delimitación del lugar se dio de acuerdo con las entrevistas de los gobernantes indígenas de Tuiio, Etúcuaro, Acatén y Acuitzio con los títulos expedidos por Carlos IV, quien señaló como división a las comunidades indígenas de Acuitzio y Etúcuaro, partiendo de la parte centro del cerro de Angandio y toca la cresta & los ceros de la Peña Tajada, el Auxilio, el Castillo, el Ciprés, Agua Fría y Llano Grande de oriente a poniente para segregarse al ceno de Apúndaro y de éste al cero de Cancho y de oeste al de Cuacurío y de allí al punto de partida.[xliii] Al seccionarse la Tenencia de Cruz de Caminos de la de Etúcuaro se estableció la actual división entre ambos poblados, existiendo el acta parroquial que divide Angandio de Cancho. La creación del municipio de Acuitzio el 26 de abril de 1856 trajo consigo la agregación a éste de las Tenencias de Etúcuaro, San Diego Curucupaseo, Tinipetío, Necotlán o Santiago Undameo y Cruz de Caminos, este último fue elevado a la categoría de Tenencia en el año de 1861, es decir en plena época de efervescencia armada en la cual se dio la lucha entre liberales y conservadores que desembocaría en la Guerra de Intervención Francesa que enseguida reseña1emos.

 

En relación a la fundación de la población Cruz de Caminos como una comunidad, y su organización para un crecimiento urbano, ubicamos este periodo entre los años de 1822 como referencia que hace Martínez Garza y 1861, año en que se eleva Cruz de Caminos a la categoría de tenencia. Existe una versión oral en relación a que la fundación del pueblo de Cruz de Caminos fue inducida y organizada por un sacerdote, quien tenía su ministerio religioso en la población de Etúcuaro y que con frecuencia pasaba por el paraje de Cruz de Caminos para trasladarse a la población de Morelia, y a otros puntos importantes de la parroquia como San Diego Curucupatzeo y las rancherías cercanas de la misma parroquia; siendo que en uno de aquellos descansos en el lugar se quedó analizando las riquezas y benevolencias con que Dios había dotado aquel lugar, así como la posición geográfica que unía en su convergencia a las diferentes poblaciones de importancia para donde se viajaba; por lo que comentó a los lugareños la conveniencia de organizar una comunidad en forma tal que le permitiera un crecimiento ordenado, con los lineamientos y servicios necesarios requeridos por un pueblo, así como un templo para las celebraciones religiosas. Posteriormente el mismo sacerdote enfermó de paludismo, porque el clima caliente de Etúcuaro no le era favorable y pasó a radicar a Cruz de Caminos donde el clima era de templado a frío, lugar desde donde siguió oficiando misa y desempeñando su ministerio, por lo que las personas de los lugares vecinos como Ponías, Plan de Habas, La Yerbabuena, Ziparapio y otros cercanos; empezaron a concurrir más frecuentemente a la pequeña población con lo que se incrementó el comercio, y más gente optó por empezar a radicar en Cruz de Caminos, empezando a crecer el poblado, donde la mayor parte de las casas eran de gruesa madera de pino abundante en el lugar y algunas otras de adobe hechas por los mismos pobladores.[xliv]

 

En relación al sacerdote fundador aludido, al parecer se trata del presbítero JOSE OCTAVIANO DE JESUS DE LEON Y TAPIA, quien según los libros de registros del curato de la parroquia de Etúcuaro, se hace cargo de esa parroquia el 25 de febrero de 1842, pues en el libro de “bautismos” a tomo 5 por el periodo de 1835 a 1845, señala: “Me ize cargo de este Curato y libro de Bautismos. 25 de febrero de 1842”, firmando Octaviano de Jesús Tapia. Siguiendo un periodo de tiempo largo por el cual el presbítero Tapia sigue como titular de la parroquia de Etúcuaro hasta mayo de 1862, donde de pronto cambia el titular del Curato, quedando a cargo de Fray Domingo Ibañez, no habiendo anotación alguna de entrega o recibimiento formal de la parroquia; sin embargo, en las anotaciones hechas en los libros del periodo del padre Tapia, se observa que a partir del mes de agosto de 1860, existe una deformación de la letra que utilizaba normalmente el padre en todas sus anotaciones anteriores, cual si le costara trabajo escribir con la normalidad acostumbrada, como si estuviera enfermo.

 

Esta versión sobre el fundador del pueblo de Cruz de Caminos, tiene sentido y cobra mayor valor de convicción, cuando podemos leer en la obra “Siluetas Uayangarenses” del autor: Dr. Jesús García Tapia publicada hace ya varias décadas, que señala a hoja 13 de su libro: “otra libreta de notas, de dos ancestros de mi familia, los padres Nicolás y Fermín Tapia; unos de ellos fundador del pueblo de Cruz de Caminos hoy Villa Madero, y cuyos despojos mortales se encuentran sepultados en el templo de Etúcuaro… Los padres Tapia, eran hermanos del general Santiago Tapia, quienes como éste eran de ideas y filiación liberales; a su curato de Etúcuaro, y en el paraje de Cruz de Caminos, iba frecuentemente a descansar de sus correrías el General Don Vicente Riva Palacio”.[xlv]

 

Para 1863 la cabecera del curato de Etucuaro se encuentra ya en la congregación del pueblo de cruz de caminos, corroborando lo anterior con las anotaciones del libro de bautismos tomo 7 del periodo de 1859 a 1863, donde en la página 53 con fecha 5 de agosto de 1863, el presbítero Francisco de Paula Morillo, recibe el encargo del curato, radicando ya en el pueblo de Cruz de Caminos y en donde se señala: recibí por orden del señor gobernador de la sagrada mitra dignidad chantre de la Santa Iglesia Catedral, Don Pedro Rafael Conejo”, firmando Francisco de Paula Morillo; y en la misma página del libro de bautismo, registra la partida bautistal 250, que aparece como la primera donde se bautiza a un cristiano en la congregación de Cruz de Caminos, donde señala:

 

“En la congregación de Cruz de Caminos a 5 de agosto de 1863, yo el presbítero Francisco de Paula Morillo, cura encargado del pueblo de Etúcuaro, bauticé solemnemente a María Ignacia de los Dolores; puse óleos sagrados y crisma, a una niña o infanta a los días de nacida en el rancho de Zinda y a quien pusieron por nombre; hija legítima de Salustiano Velmontes y de María Lucaria Villa, fueron sus padrinos Felipe Gómez y Ma. Gertudris Pérez, a quien advertí su obligación y parentesco espiritual y para que constara lo firmé. Francisco de Paula Morillo”.

 

En el mismo libro de bautismo y tomo 7, se asienta en el final: “Nota. Desde la partida número 250 hasta la 254 quedan pasados al libro respectivo que con este fin se ha conferido interés. Cruz de Caminos. 10 de agosto de 1863”

 

De la misma manera se puede apreciar que el lugar donde radicaban los sacerdotes encargados del Curato de Etúcuaro era en el pueblo y congregación de Cruz de Caminos, según la anotación que se realiza en el tomo 8 del libro de bautismo de fecha 25 de octubre de 1867, donde se señala: “En la congregación de Cruz de Caminos, cabecera del Curato de Etúcuaro, a los 25 días del mes de octubre del año del señor de 1867, el excelentísimo señor don Ignacio de Arciga, obispo de legioni y auxiliar de Michoacán, estando en la santa pastoral visita del obispado en las partidas de esta parroquia, procedió al examen e impresión de este libro y de los cinco que le preceden, donde se han estado asentando las partidas de bautismo hasta la última partida verificada el 2 de abril de mil setecientos noventa y cinco, y hallándolas arregladas a las ordenanzas, providencias y prácticas vigentes, dijo que las aprobaba y aprobó, daba y dio por visitadas el excelentísimo señor obispo, así lo decreto, mando y firmo”. Rúbrica del obispo y otra. Sello del Gob. Eclesiástico de Michoacán.[xlvi]

 

Según los libros de registro de bautismo del Curato de Etúcuaro, a partir del 5 de agosto de 1863, la cabecera del curato de Etúcuaro queda en el pueblo de Cruz de Caminos como congregación de la parroquia, donde se realizan toda clase de ceremonias religiosas y suponemos se encuentra ya en construcción el templo de la sagrada familia; donde radican de manera permanente los curas encargados de los ministerios religiosos de la parroquia, quienes se desplazan además a la población de Etúcuaro para realizar las mismas ceremonias religiosas cuando es menester.

 

Oficialmente, el sacerdote Francisco de Paula Morillo es el primer encargado del curato que radica en el poblado, a quien le sigue el presbítero Domingo Rojas a partir de septiembre de 1867; posteriormente llegará el padre Fermín del 8. Martínez, hasta agosto de 1870, que será suplido nuevamente por el padre Domingo Rojas, hasta el 5 de agosto de 1871, dejando su lugar al presbítero Antonio Albarrán hasta el 9 de julio de 1873 que llega al padre Blas León. El primer vicario que llega al pueblo es el cura teniente Dolores Saavedra, quien será suplido por el padre Gumercindo Parra el 16 de marzo de 1871.

 

Hasta el 10 de noviembre de 1874, aparece el registro de la congregación de Cruz de Caminos perteneciente al curato de Etúcuaro, en el tomo 9 del libro de bautismo. Posteriormente se debieron llevar libros por separado de los bautismos de Etúcuaro y Cruz de Caminos, por lo que se debió en estas fechas realizar la separación de la parroquia de Etúcuaro y la de Cruz de Caminos y llevar sus registros por separado.[xlvii] Desgraciadamente el archivo de la documentación que debió tener la notaría del curato de Cruz de Caminos, se quemó junto con el templo en la quemazón del pueblo de 1928.

 

De los padres González, Tiburcio y Juan José; quienes estuvieron al frente de la parroquia de Cruz de Caminos durante la época del porfiriato y quienes se señala fueron quienes gobernaron el pueblo durante esta época, siendo ambos muy queridos por los feligreses habitantes del pueblo, ya que eran hombres cultos, activos y emprendedores; quienes iniciaron a dar clases a los niños del pueblo, así mismo a enseñarlos a tocar diversos instrumentos musicales; tenemos su primera referencia el 15 de mayo de 1879, cuando el presbítero Tiburcio González queda como encargado de la parroquia de Etúcuaro y al parecer de Cruz de Caminos, también; pues ejercía su autoridad en ambos curatos, teniendo curas tenientes o vicarios, en ambos lados. El padre Juan José González llega el 27 de mayo de 1879, como cura teniente o vicario en Cruz de Caminos, en donde se quedaría hasta su muerte en el año de 1907, encontrándose en el panteón municipal todavía su tumba.[xlviii]

 

Se termina para este periodo en el año de 1888, el templo de la sagrada familia que sería quemado en 1928; este templo era muy similar al anterior, aunque más grande, pues llegaba hasta la calle de atrás que divide la cuadra donde se encuentra ubicado el mismo, tenía una torres más alta y de cantera, paredes de adobe muy gruesas, con pisos interiores de tarima de madera compuesta por gruesos tablones de pino del lugar, y techos también hechos con gruesas vigas y gualdras de viejos y resistentes pinos cortados en la luna menguante para garantizar su dureza y resistencia a la polilla y al tiempo, recubiertos de tejamanil y en exterior teja del pueblo de Acuitzio. El patio era igual al actual, todavía en las paredes del mismo se mantienen las cruces y figuras religiosas que se edificaron desde su construcción; en la actual oficina administrativa que se ubica a un lado de la entrada principal sobre el atrio, se encontraba una capilla donde se rendía especial culto a la Medallita Milagrosa. Las figuras que representan a los santos de la sagrada familia, eran los mismos que los que actualmente se tienen, pues antes de que se quemara el templo en 1928, fueron sacados por los fieles y nuevamente están en su lugar original en el actual templo.

 

En esta época se va a construir y regularizar también el lugar donde se asienta actualmente el Panteón Municipal denominado de “San Antonio de Abad”, mediante gestiones y trabajo realizado principalmente por el padre Tiburcio González, lo cual consta en el original y antiguo arco de cantera que sirve de marco al portón del mismo panteón y que todavía se conserva como patrimonio histórico del pueblo, este panteón fue terminado e inaugurado en el año de 1897.

 

En esta época de los padres Juan José y Tiburcio González, se inicia la construcción también del santuario, conocido actualmente como el Templo del Señor de la Divina Clemencia; que se construyó como un recinto religioso secundario, para las pequeñas celebraciones y que más tarde con la quema del templo de la Sagrada Familia en 1928, pasaría a ser la iglesia única del pueblo y su santo, el patrono del lugar.[xlix]

 

La Intervención Francesa, los Belgas y su paso

por Cruz de Caminos, Acuitzio y La Capichola

 

Consumada la Independencia en 1821, el nuevo gobierno se compuso de una regencia con cinco miembros, en donde el Poder Ejecutivo se concentró en la figura de Agustín de Iturbide, ocasionando con ello la indignación de algunos viejos insurgentes.

 

El Primer Congreso del año 1822 ya estaba fraccionado entre borbomstas, quienes querían un príncipe español; los republicanos, que preferían una República Central o Federativa; y los Iturbistas, quienes deseaban y lograban convertir a Iturbide en rey.

 

Los borbonistas dejaron de figurar cuando las Cortes de Madrid declararon nulo el Tratado de Córdoba; así la lucha quedó entre Republicanos e Iturbistas, quienes aumentaron al unirse a ellos los borbonistas.

 

Iturbide tuvo muchos problemas para gobernar un país en crisis y dividido, por ello fue destituido y desterrado a Europa, nombrándose en su lugar a Guadalupe Victoria; con esto aumentó la rivalidad de los dos grupos que se acogieron a la sombra de las logias masónicas; los escoceses, compuesta por terratenientes con títulos de nobleza, oficiales criollos, magistrados y ricos comerciantes, todos reunidos para deliberar cómo dirigir al país según su opinión; los yorkinos por su parte fueron denominados así por estar afiliados a la logia de Nueva York y agrupaban en sus filas a los hombres de la Guerra de Independencia; radicales, republicanos ardientes, cuyo deseo era ver una nación sin títulos de nobleza.

Canje de Prisioneros belgas y republicanos en Acuitzio el 5 de diciembre de 1865 (oleo de Francisco P. Mendoza, en palacio de Gobierno)

Con programas de gobierno tan diversos creció la rivalidad entre dos grupos; en sus periódicos se hicieron una guerra encarnizada que subió cada vez más de tono. Así veremos envuelto al gobierno de México en esos pleitos internos a lo largo de cuatro décadas en donde, en 1856, se agudizará el problema con la promulgación de las llamadas Leyes de Reforma cuyo fin era desamortizar los bienes y propiedades y sujetar a la iglesia al poder civil para reactivar al país; esto enardeció más al partido conservador agrupado en el rito escocés, quien fue a Europa a buscar apoyo para derrocar a los republicanos y encontrar un gobernante que dirigiese el país de acuerdo con sus intereses.[l]

 

En Europa algunos países (como Francia) creían que la forma de gobierno democrático era un sistema lleno de fallas y defectos, por ello opinaban que Europa DEBIA INTERVENIR EN LOS ASUNTOS DE AMERICA; sin embargo, esto era una justificación, pues la Francia de Luis Napoleón III (sobrino del emperador Napoleón Bonaparte) quería apoderarse del territorio mexicano e impedir el expansionismo de los “yankees” norteamericanos que apenas unos años atrás, habían saqueado territorialmente a México.

 

El pretexto para que interviniera Francia en México se dio cuando el congreso mexicano el 17 de julio de 1861 declaró por parte de Juárez, la suspensión de los pagos de la deuda por dos años, que la República debería hacer a sus acreedores extranjeros.

 

En Londres se firmó un convenio el 31 de octubre de 1861 por los representantes de Gran Bretaña, España y Francia, en donde las tres potencias acordaron exigir a México el pago de los intereses atrasados; sin embargo, Juárez aseguró que en cuanto pudiera, la República pagaría la deuda, por lo que España e Inglaterra comprendieron que no había razón para iniciar un conflicto y mandaron retirar sus tropas de Orizaba, no así Francia, quien inició las hostilidades el 18 de abril de 1862; a la par de la guerra Francia inició también negociaciones en colaboración con los conservadores mexicanos para ofrecer la corona de México al archiduque sin trono Maximiliano, hermano del emperador de Austria.[li]

 

La monarquía venida de manos de los extranjeros, no era el proyecto idealizado por nuestros conservadores, la entendían como “un mal necesario”, la opción posible para que retornaran, aunque fuera a punta de bayoneta francesa, los fueros religiosos; y allí el hijo natural de Morelos, Juan Nepomuceno Almonte, se convirtió en el servidor regente del imperio y con él, Miramón, Márquez y Mejía, además de decenas de caudillos reaccionarios que ofrecían a los franceses sus conocimientos del país.

 

Los franceses por su parte, no querían restituir los privilegios del clero abolidos por la reforma; sin embargo, la iglesia era su único aliado confiable, la que contaba con dos terceras partes de los bienes inmuebles del país, a que en ese momento contaba con más de 300’000,000 de pesos en efectivo sin contar lo que tenía por concepto de hipotecas que eran unas 13,000 fincas rústicas más las propiedades de vivienda, más 146 monasterios y 59 conventos de importancia, y era en ese momento el banquero más importante de América Latina; la que en un palabra, controlaba la vida económica y espiritual del pueblo de México. Pero los franceses también sabían que la nación seguiría existiendo, en tanto tuviere un presidente aunque peregrino en su suelo, pues Juárez había salido de la capital mexicana para refugiarse en los estados del norte del país; así pues, pensaban era necesario acabar con liberales, con los chinacos, con los periódicos.

 

Entre los Estados que presentaron una férrea oposición al imperio está Michoacán, que en ese tiempo contaba con una población muy heterogénea compuesta por: las minorías, integradas como ya hemos señalado por unos cuantos privilegiados; y con las grandes mayorías sin tierra, peones obrajeros y jornaleros.

 

Tacámbaro fue el principal bastión michoacano de los republicanos, allí se situó Riva Palacio para mantener comunicación con Zitácuaro.

 

La legión belga empezó a llegar a México a fines de 1864, eran mercenarios y cazadores que cuando no estaban en actividad se concentraban en África ejercitándose para su oficio: la guerra.

 

Para principios de 1865 ya estaba integrada la legión, su jefe de primer orden era el teniente-coronel Van der Smissen, eran también llamados “Regimiento de la Emperatriz Carlota”; a Michoacán llegaron los belgas el 1° de abril, eran soldados altos, jóvenes, gallardos, fuertes, a los que el sol apijotaba; su uniforme era de pantalón corto y pelliza de paño azul, polainas blancas que subían hasta el extremo inferior del pantalón, y un sombrero de figura cónica, con plumaje de vistosas plumas de gallo; eran un regalo para Carlota de su papá para que hicieran un regimiento rumboso, hábil en lo desfiles y duro en los combates.

 

La columna belga se imponía de dos batallones, uno al mando de Tydgat, que salió de Morelia rumbo a Tacámbaro el 3 de abril; marchó con ellos un escuadrón de dragones mexicanos, vencieron su primera jornada en Acuitzio. Los belgas y la artillería se alojaron en el cementerio, por estar sólidamente bardeado; los soldados no eran muy respetuosos de las cosas sagradas, un escritor belga que venía con la columna cuenta sobre su llegada a Acuitzio: “Acampamos en el cementerio, y ipara hacer nuestras fogatas nos apoderábamos de todas las cruces de madera .que había en los sepulcros… sin tener en cuenta la devoción quemamos las cruces de las sepulturas de Acuitzio, a fin de proveemos en aquel fúnebre lugar de una agradable taza de café”.

 

Tres días permanecieron los belgas en Acuitzio, cuyo nombre más adelante les fue grato porque 8 meses más tarde se celebraría allí su canje de prisioneros con los republicanos.

 

La tarde del día 6 partieron rumbo a Tacámbaro esa noche, durmieron en las afueras de Cruz de Caminos, temerosos de ingresar a una población desconocida para ellos. El 7 de abril llegaron los belgas a Tacámbaro y el 8 ocuparon la parroquia y el antiguo convento de los agustinos, una casa contigua al atrio y levantaron un parapeto frente al atrio, aunque tenían buen armamento estaban tan inquietos que por indicaciones del Dr. Lejeune (cuñado de Eduardo Manet, el pintor holandés quien años más tarde pintaría el fusilamiento de Maximiliano), que venía con la legión, se apoderaron de la familia del general Régules, la Sra. Soledad Solórzano y sus tres hijos; con sus rehenes se alojaron en el templo el 10 de abril; Régules en Zitácuaro se había enterado de la llegada belga a Tacámbaro y hacía allá se dirigió; antes de llegar, se enteró que su esposa e hijos eran rehenes de más de 300 belgas y 80 dragones conservadores, así como & la gran calidad de los fusiles del enemigo; aunque sus subalternos quisieron persuadirlo del ataque por temor a que mataran a la familia cautiva, el general Régules ordenó el ataque.[lii]

 

La lucha fue cruenta con bajas en ambos bandos, los chinacos se apoderaron de la casa anexa al templo y del parapeto belga surgió una bandera blanca por lo que cesó el fuego; el escritor belga antes citado, Loomans, narró: “del lado del enemigo cesó completamente el fuego; un jinete chinaco llegó al galope frente a la fachada, para escuchar nuestras condiciones de capitulación cuando de nuestro lado por estupidez se rompió el fuego sobre el chinaco”, aunque el chinaco salió ileso, algunos soldados que habían salido al ver la bandera blanca fueron blanco de los disparos de los belgas, el número de bajas en esta torpe acción fue de 30 hombres, esto hizo que los republicanos chinacos, redoblaran su ataque con mayor furor, el templo comenzó a incendiarse, el choque en la nave del templo fue inminente, el recinto se llenó de cadáveres. Un hecho inaudito fue el que la esposa del general Régules y sus 3 hijos fueron colocados por los belgas sobre la trinchera, a la vista de todos y en medio del fuego, esto enardeció aún más a los chinacos, un artesano de la ciudad llegó al muro y ayudó a la mujer y a los niños a descender del parapeto, las balas no los habían alcanzado.

 

Se dio el último asalto, los belgas se replegaron a la sacristía donde aún había llamas de fuego; quedaban poco menos de 300 hombres dispuesto a vender caras sus vidas; el general Régules se acercó y les pidió la rendición ofrenciéndoles una honrosa capitulación, la cual aceptaron, justo antes de que el techo ardiente les cayera encima.

 

El coronel republicano Jesús Gómez se acercó al médico belga cuñado & Manet, Dr. Lejeune (que era quien había sugerido la prisión de la esposa e hijos de Régules y fue también quien dio la orden de abrir fuego al estar izada la bandera blanca del parlamento) a preguntarle: “-Doctor, ¿cuál sería según su opinión la mejor manera de matar a un hombre?”; Lejeune calló un instante, luego contestó: “un tiro de revólver”; apenas había pronunciado estas palabras cuando se oyó una detonación y cayó el doctor con un balazo en el cráneo.

 

Los vecinos de Tacámbaro levantaron los cadáveres de manera voluntaria, hubo muchas pérdidas por ambos bandos, entre los muertos belgas estaba el joven capitán Chazal, hijo del ministro de guerra de Bélgica.

 

El general Arteaga dispuso que los prisioneros fuesen conducidos a Huetamo, en donde podrían ser más fácilmente vigilados; el coronel Trinidad Villagómez fue el encargado de escoltarlos.

Vicente Rivera Palacio.

La noticia de los sucesos deTacámbaro se difundieron con rapidez; en Zitácuaro, Méndez y la otra parte de belgas llevaron a efecto el día 15 de ese mismo mes de abril, el-acto bárbaro de incendiar la heroica Zitácuaro, las familias de aquella población se ocultaron en el bosque, observando aquel cuadro espantoso en donde su hogar era reducido a cenizas y más tarde cuando Carlota quiso compensarlos por ese hecho enviándoles víveres, la digna población no quiso aceptarlos.

 

A los prisioneros belgas Riva Palacio dio ciertas libertades, ninguno entró en la cárcel, se les trasladó a Fluetamo y luego a Zirándaro, se les mandó una ración de carne y cuando pudo 12 centavos diarios; eran cinco oficiales belgas más un francés y un mexicano al servicio del imperio, 8 capitanes, varios sargentos y 238 soldados; a los oficiales se les permitió, aun prisioneros, conservar su equipaje; a los belgas les llamó la atención las “buenas formas de aquellas indias”, sus trajes, su andar voluptuoso, los trajes de los hombres en calzón blanco, camisa de fuera, sombrero de petate y el machete siempre colgado de su cintura; su prisión fue la plaza de Huetamo vigilados sólo por unos cuantos “pintos”, como intentaron una evasión fueron trasladados a Zirándaro, al otro lado del río Balsas, en donde se les dificultaba un poco más la fuga, quedaron bajo la vigilancia de Nicanor Gómez, oficial republicano; en Zirándaro les faltó muchas veces su ración de carne y el dinero, pues la emperatriz Carlota les envió este recurso una sola vez, dejándolos desprotegidos el resto del tiempo; hubo algunos intentos de fuga logrando sólo unos cuantos evadirse, el resto siempre era recapturado.

 

Muchos belgas solicitaron pasar a Fluetamo a fabricar pólvora y parque, a servir de cajistas en la imprenta del periódico “La República”, a aprender a fabricar reatas y tejer sombreros de palma; sabían también pescar, salar el pescado; pero además le tomaron gran gusto a la iguana al grado de que se les veía estar durante largos ratos espiando las cercas, o en los árboles armados de grandes varas haciendo la caza de la iguana, la cual aprendieron a condimentar mejor que muchas de las rancheras de esa región.

 

En tanto, en otras plazas del país y del Estado, la guerra continuaba: en julio de 1865 el imperio contaba con 10,000 soldados distribuidos en el territorio michoacano replegando la mayoría de las veces al ejército republicano a donde tenía plazas fieles a la república, una de ellas era Uruapan, en donde se había establecido el gobierno del Estado, pues Morelia estaba en poder del imperio; así las cosas, en octubre de 1865 el paladín de los imperialistas en Michoacán, Ramón Méndez partió a Uruapan con una brigada de 2,000 hombres bucando tomar la ciudad y acabar con los republicanos; entraron a la ciudad a galope tendido, en medio de una gran tormenta y obscuridad persiguieron a Arteaga; Méndez lo hizo prisionero y junto con él, a Salazar, Villada, Villagómez, así como a un número considerable de soldados; sin embargo, Méndez sólo puso en capilla a los oficiales:

 

El día 21 de octubre el amanecer se encontró con un Uruapan lúgubre, de calles solitarias, rompiendo solamente el silencio el sonido del redoblar de los tambores imperialistas anunciando el arribo de 2 escoltas, una de ellas ordenó sacar a los reos de capilla; Arteaga venía silencioso, herido, los demás serenos; al llegar al sitio para ser fusilados ninguno estaba vendado, los soldados tendieron sus fusiles y una descarga anunció que el crimen estaba consumado…

 

Los fusilamientos de los jefes republicanos en Uruapan fueron un acto exclusivo de Méndez, que no conocía aún el decreto del 3 de octubre; este jefe escogió deliberadamente a sus víctimas, no los juzgó y fueron ejecutados ocho días después de captura, por este hecho Maximiliano premió a Méndez con la banda de general efectivo de brigada y Napoleón lo condecoró con el grado de Oficial de la Legión de Honor.

 

En tanto, los belgas prisioneros al saber la noticia de los fusilamientos de Uruapan se asustaron tanto que enviaron una carta a Maximiliano diciendo a éste, que ellos sólo venían como escoltas de Carlota y protestaban contra el acto de Méndez.

 

Por las acciones propias de la guerra había también muchos prisioneros republicanos y ya se pensaba en hacer un canje; éste maduró a través de la figura del general Vicente Riva Palacio, un hombre íntegro, abogado de profesión, de prematura calvicie, bigote frondoso y barba en punta, de mirada profunda y vivaz tras unos anteojillos metálicos; contaba en ese entonces con 33 años de edad, hijo del abogado liberal Mariano Riva Palacio y nieto por parte de madre de Vicente Guerrero, consumador de la Independencia junto a Iturbide, lo cual le valía a Riva Palacio el mote del “nieto de la patria” por parte de sus amigos; había combatido antes en contra de la invasión norteamericana, y era redactor de diversos periódicos además de creador de numerosas obras de teatro satíricas; fue siempre disciplinado y de elevados sentimientos de humanidad, por ello la esperanza de realizar un canje de prisioneros no era tan remota y se anidaba en la mente de los belgas; sin embargo, el hecho antes referido del fusilamiento en Uruapan los hacía temer.

 

Una tarde  de octubre los belgas planearon una fuga pero fueron reaprehendidos a la mañana siguiente, aumentando con ello lo tenso de la situación; a pesar de ello, en noviembre Riva Palacio hacia gestiones para el canje y pedía no tratar con Ramón Méndez, quien en un alarde de prepotencia había enviado a Riva Palacio unas condiciones indignantes que hacían del canje un trato injusto y altanero; Riva Palacio contestó a Méndez con otra misiva en donde rehusaba el convenio desleal; Riva Palacio incluía también en el canje a los generales Tapia y Ramírez presos en Puebla, de donde Poffirio Díaz había logrado fugarse y continuar la lucha.

 

Riva Palacio para agilizar el canje, envió al tuerto Velasco, con órdenes al coronel Valdés sobre los prisioneros belgas en Huetamo, Velasco era fiel a Riva Palacio y odiaba al imperio, éste es el personaje que llegó a donde estaban los prisioneros gritando Indulto! ¡Indulto!

 

Antes de enviar al tuerto, Riva Palacio ya había mandado al capitán Miñón, mexicano fiel al imperio y prisionero de los republicanos, con una carta para Bazaine, proponiéndole un canje de prisioneros sin tomar en Cuenta ni el número ni la categoría de cada prisionero; Miñón regresó el 26 de noviembre con el comunicado de Bazaine en el cual, este último, estaba de acuerdo en realizar el canje y proponía la fecha de 2 de diciembre a las 8 de la mañana; en dicho canje quedarían libres todos los prisioneros por Potier, por Van del Smissen, los prisioneros que estaban en Morelia, los generales Tapia y Ramírez, presos en Puebla, y designaba a Bocarmé del regimiento belga pam presidir el canje acompañado por el Sr. Antonio Salgado; como escolta iría hasta el pueblo de Acuitzio una compañía belga de 50 ó 60 hombres, además de algunos jinetes mexicanos.

 

Riva Palacio se apresuró a contestar a Bazaine ratificando por su parte la entrega de todos los prisioneros extranjeros o mexicanos de Huetamo y Zirándaro, presidiendo el canje por parte de Riva Palacio, el Sr. Teniente Coronel Agustín Linarte escoltado por 80 jinetes; sin embargo, decía en su carta: de Tacámbaro al lugar en donde están los prisioneros hay 46 leguas y muy mal camino y de Tacámbaro a Acuitzio una distancia de 12 leguas que unidas a las anteriores producen 58 en total, lo cual es imposible que los prisioneros puedan recorrer en los pocos días que faltan para el cumplimiento de la fecha; por ello comisionó otra vez a Miñón para que se entrevistara con Bocarmé para que este último no saliera a encontrarlo hasta el día que Riva Palacio le mandara avisar; para evitar hostilidades en el camino de Tacámbaro a Acuitzio que impidan el éxito del canje,dio la orden de cese al fuego.

 

Quedó isí eliminado el canje con Ramón Méndez y el arreglo se llevó a efecto bajo las leyes de guerra.

 

A continuación dejamos hablar textualmente al licenciado Eduardo Ruiz, cuya obra venimos citando: Los prisioneros llegaron a Tacámbaro el día 3 de diciembre; en la noche fueron a despedirse del general Riva Palacio y a manifestarle su agradecimiento por las consideraciones de que habían sido objeto en su larga prisión; en más de uno de aquellos vaJerosos soldados vimos lágrimas que bajaban a humedecer, el marcial bigote. El general les hablo con  las palabras de tierna elocuencia que sabía emplear en las ocasiones oportunas. Todos Je estrecharon la mano y él les abrió los brazos con efusión. Indelebles son los recuerdos de gratitud que han conservado los belgas hacia el general Riva Palacio; desde su país le escriben de cuando en cuando y todos ellos le han enviado sus retratos. Una vez que Federico V. Riva Palacio, hijo del general, estuvo en Bélgica, se reunieron muchos de los prisioneros de Zirándaro y le ofrecieron en Gante un suntuoso banquete.[liii]

Lic. Eduardo Ruiz.

El día 4 de diciembre salió la columna del canje de Tacámbaro para Acuitzio, lugar a donde arribaron el 5 como a las 9:30 de la mañana; día cuatro recorrieron el mismo camino por el cual antes habían llegado, sólo que ahora lo hicieron a la inversa, al atardecer llegaron al paraje conocido como la Capichola, lugar ubicado a escasos ocho kilómetros antes del pueblo de Cruz de Caminos recién elevado a Tenencia de Acuitzio; ubicada sobre el antiguo camino real que llegaba a las ciudades de Morelia o Tacámbaro respectivamente; allí se mandó hacer alto y la caravana de liberales custodiando a doscientos soldados belgas aproximadamente pemoctó en ese sitio para partir a las cinco de la mañana rumbo a Acuitzio, lugar a donde arribaron como ya dijimos a las 9:30 de la mañana.[liv]

 

Desde los últimos días de noviembre se habían suspendido las hostilidades en la línea de Tacámbaro a Morelia. Ninguna tropa recorría los caminos en una zona de doscientas leguas cuadradas. Las poblaciones tuvieron un respiro de paz, y era de ver la alegría que se reflejaba en los semblantes de hombres, mujeres y niños que descansaban, después de tres años de lucha, de los horrores de la guerra.

 

Transcribimos otra vez fielmente las palabras del licenciado Eduardo Ruiz en la narración de los hechos del canje.

 

En las inmediaciones de Acuitzio se veían grandes caravanas de gente a caballo que se dirigía a aquel lugar a presenciar el canje. Distinguiéndose los rancheros con sus trajes de charros y los anchos sombreros galoneados; las rancheritas con el rebozo terciado en la cintura, el pie en el estribo de la silla vaquera, la cabeza cubierta con sombrero jarano, y ellos y ellas jinetes en briosos

caballos.

 

Las autoridades municipales de los pueblos vecinos enviaron sus músicas a solemnizar el acto oficial. En suma, parecía que se daban cita todos para asistir a una gran fiesta de la Patria o a una solemne función religiosa.

 

Serían las diez de la mañana del día 5, cuando nuestra tropa con los prisioneros que escoltaba, llegó a la orilla, rumbo al sur. El teniente coronel Linarte mandó hacer alto, y con voz acentuada dijo a los prisioneros:

 

-Señores, vuestros compatriotas se hallan en el extremo opuesto de la población: es la fuerza que conduce a los prisioneros republicanos. Mientras se cumplen las formalidades del canje debeís permanecer acampados aquí.

 

Los belgas respondieron a estas palabras con gritos de entusiamo.

 

Linarte se dirigió al trote hacia Acuitzio.

 

En aquellos momentos, del otro lado de la población, se oía el canto belga “Garde á vous”, tocado por los clarines. Nuestros músicos dejaron escuchar entonces los acordes del Himno Nacional, y algunas voces entonaban la estrofa:

“Ciñe, oh patria, tu sienes de oliva”.

 

Mientras esto pasaba en uno y otro campamento, Linarte desembocaba en la plaza, en el mismo instante en que aparecía en ella en capitán Visan de Bocarmé: los dos jefes se saludaron estrechándose la mano, como antiguos amigos: lo eran en efecto desde que aquel oficial belga había hecho viajes a Tacámbaro y Uruapan en arreglo del canje con el general Arteaga.

 

Cuando hubieron cambiado sus respectivas credenciales y las listas de los prisioneros, ambos ordenaron a sus clarines toque de atención, y luego la voz de mando: ¡Avancen!

 

Unos cuantos minutos después, las dos fuerzas penetraron en la plaza. Sonaron las bandas y las músicas; el espacio se llenó de cohetes que estallaban en el aire, las campanas repicaban alegramente, y se oían las exclamaciones de entusiasmo de la multitud.

 

Los prisioneros, sin poder contenerse, se abrazaron entre sí, y luego se desprendieron del uno y del otro bando, y fueron a estrechar entre sus brazos a sus antiguos camaradas.

 

Los belgas se dividieron en varios grupos y entonaron el canto de su patria. Nuestros músicos repetían el Himno Nacional.

 

Desde temprano los aposentadores habían preparado la comida para sus soldados. Linarte y Bocarmé presidieron sus respectivos banquetes, y el último obsequió a los nuestros con abundante cerveza que había llevado desde Morelia.

 

Sonó la hora de la despedida: los saludos cordiales se cambiaron de nuevo, y ambas fuerzas se pusieron en marcha.

 

La tarde, como lo son generalmente las de diciembre en nuestro clima, estaba esplendorosa y tranquila; transparente y perfumado el aire; de azul pálido la bóveda del cielo, y como cubierta de una gasa cerúlea las montañas que rodean el extenso llano de Coapan. A lo lejos se veía erguida la blanca iglesia de Undameo y humildemente reclinado al pie del cerro del Águila, el ruinoso Tiripetío, en otro tiempo vasta ciudad, rica y feliz.

 

Nuestros soldados desaparecieron entre los obscuros pinares del camino

de Tacámbaro.[lv]

 

Después del canje celebrado en Acuitzio, la guerra de intervención continuaría a lo largo de la República Mexicana y del Estado de Michoacán, es importante destacar que el pueblo mexicano no se rindió jamás ni aceptó el imperio de Maximiliano que empezó a resquebrajarse con la problemática que traía consigo el ser monarca en un país extraño para él; además el clero que lo trajo, empezó a darle la espalda junto con los prelados, los conservadores; sin embargo, un factor que fue determinante para la caída del segundo imperio en México fue el retiro que mandó hacer Napoleón III de sus tropas, ya que el monarca francés se había enfrascado en una guerra contra Prusia y necesitaba allá a sus tropas; por otra parte, los Estados Unidos habían triunfado en esos momentos en su Guerra de Secesión y apoyaban al presidente peregrino Benito Juárez.

 

En el año de 1867, el 5 de febrero, aniversario de la constitución de 1857, los últimos franceses con Bazaine a la cabeza, salían de México para reembarcarse en Veracruz; Bazaine sería luego derrotado en 1870 por el ejército prusiano.

 

Riva Palacio, en la Hacienda de San Antonio de las Huertas, leyó una misiva en donde se le comunicaba una noticia, no dijo nada, sonrió y dictó después a su secretario los versos del adiós a la mamá Carlota que se hicieron populares: “Alegre el marinero; con voz pausada canta, y el anda ya levanta con extraño rumor. La nave va en los mares, botando cual pelota, adiós mamá Carlota, adiós mi tierno amor; y en tanto los chinacos, que ya cantan victoria guardando tu memoria sin miedo ni rencor, dicen, mientras el viento tu embarcación azota; adiós mamá Carlota, adiós mi tierno amor”.

 

Después se fue a incorporar con el grueso del ejército republicano al último reducto en donde se había refugiado Maximiliano, es decir, a Querétaro; allí moriría también Ramón Méndez, quien ordenó antes el fusilamiento de lJruapan; Méndez iba aprisa, corriendo, intentando evadirse de la ciudad sitiada, de pronto chocó con un jorobado al que insultó fieramente, el jorobado no olvidó jamás el insulto, se dedicó a espiar a Méndez y lo delató ante los republicanos, quienes registraron la casa del escondite, no encotraban a nadie y a punto de claudicar el jorobado les mostró una cruz de madera clavada en el solar de la casa, cubierto con vigas y madera, en un hoyo estaba Méndez, quien más tarde fue fusilado; igual suerte correría después Maximiliano en el Cerro de las Campanas.

 

El 21 de junio de 1867 entró a la capital de la república el ejército victorioso, al frente de éste iba el general Don Porfirio Díaz; la República estaba restaurada.

 

Después del banje, para conmemorar este hecho las autoridades municiaples de Acuitzio hicieron ante el Gobernador del Estado, Don Mariano Jiménez, las gestiones necesarias; y el mandatario estatal aceptó de buen grado no sólo la petición de autorización para tal evento, sino que elevó el municipio a la categoría de villa en el mes de octubre de 1888, precisamente el día 10, y poco tiempo después asistió personalmente a la celebración de aniversario de canje de prisioneros que se efectuaba por primera vez; el festejo se realizó con jaripeos, peleas de gallos, carreras de caballos y serenatas.

 

Las festividades de celebración se repitieron durante todo el porfiriato con la misma solemnidad. Esta época se caracterizó por su relativa tranquilidad en los pueblos y villas como Acuitzio, así como en sus tenencias.

 

A nivel nacional Don Porfirio Díaz, desde la presidencia de la República, implantó un modelo de desarrollo que excluyó de sus beneficios a las mayorías nacionales y configuró una sociedad desigual, en donde las estructuras económicas propiciaron el saqueo de los recursos naturales y humanos del país en beneficio de una élite nacional y extranjera.

 

En esta época, la agricultura y ganadería progresaron gracias a incentivos como la legislación en materia de terrenos baldíos y al despojo de tierras pertenecientes a los indígenas; en Acuitzio al iniciar el siglo, el gobernador de Michoacán Aristeo Mercado, aprobó un contrato en el cual la “Moreliana Naval Company Store”, estableció una fábrica de aguarrás en los montes de este municipio; asimismo, el ferrocarril como símbolo del progreso cruzó cerca del poblado en su tramo Morelia-Pátzcuaro, deteniéndose en la estación Tiripetío que distaba 8 Km. de Acuitzio.

 

Para garantizar la paz, el gobierno amplió los grupos de control y represión social a cuyo presupuesto le eran destinados una considerable cantidad de recursos económicos. Al finalizar el siglo XIX, y durante la primera década del XX, la mayoría de las villas y ciudades michoacanas empezaron a cambiar de aspecto; se iniciaron diversos programas de embellecimiento urbano; dichas obras ocuparon un lugar importante en los programas de los gobiernos municipales; se remodelaron plazas, jardines, kioscos, lunetas, calles; y se hicieron obras de beneficio social como la instalación del alumbrado público.

 

El Gobierno el Estado tomó otras disposiciones, como la vigilancia y el

control de los fondos que debían gastarse en los programas establecidos sin que

se desviasen en otras cuestiones.

 

En el caso concreto del municipio de Acuitzio, se construyó en la tenencia de Cruz de Caminos un panteón; en el camino que conducía al pueblo de Tiripetío se construyó una calzada en el punto llamado “El Cajón”, y las tenencias de Etúcuaro y San Diego Curucupaseo se mejoraron.[lvi] Al comenzar el siglo XX, se inauguró una línea telefónica de Morelia a Acuitzio y cuatro años más tarde la torre de la Presidencia Municipal, junto con su reloj público que el gobernador Mercado donó al municipio, cuya población de la cabecera municipal comenzó a cambiar de aspecto en su conformación arquitectónica, aunque se siguieron descuidado las tenencias de Acuitzio, ante la indignación de los habitantes de las mismas.

 

La Tenencia de la Tierra Durante el Porfiriato

Porfirio Díaz tras el triunfo de Tuxtepec.

Las propiedades en la época del porfiriato estaban concentradas en pocas manos, lo cual sería una de las causas posteriores del movimiento arruado de la Revolución Mexicana; en los alrededores de Cruz de Caminos, también había pocos propietarios de tierras y varias haciendas, los dueños de las tierras en ese entonces eran pocas familias: la sierra o los montes del lugar eran de la familia “Montaño”, la cual fue heredada de la Hacienda de la Concepción a través de Don Rafael Montaño y un hermano del mismo, Juan Montaño; tierras que posteriormente en parte fueron vendidas a españoles como D. Gonzalo Encizo, Serapio Iraizos y Candelario Zapata; y en parte fueron hipotecadas a otro español, D. Francisco Oteiza, quien nunca tomaría posesión de las mismas en virtud de la solicitud de los vecinos del lugar de fecha 15 de febrero de 1925, de dotación de estas tierras para ejido, cuya posesión provisional se les entregaría en ese mismo año; finalmente estas tierras se constituyeron en la base actual del ejido de Villa Madero al afectarse al último súbdito español señalado, en las tierras de la hacienda de Altamira. Los dueños de las inmediaciones del lugar donde se asentaba Cruz de Caminos, eran los “Vargas”, de las familias de Pedro Vargas Ramírez, quienes eran dueños de un predio denominado “El Capulín”, y comprendía desde lo que es actualmente la avenida Revolución hacia el norte del pueblo; quienes poco a poco fueron vendiendo Las tierras y repartiendo entre los herederos. Los dueños de las tierras de Porúas fue la familia “Rodríguez”; los dueños de las tierras de Plan de Habas, fue la familia “Vazquez”; los dueños de las tierras de Laguna Seca, fueron los “Yañez” y “Ayala”; en Cuacurío, los dueños fueron los “Pérez”; en Huanaconguio, los dueños fueron los “García”.

Aristeo Mercado, (oleo de Vargas, 1896) museo de Michoacán.

Las memorias o informes de gobierno del siglo XIX nos brindan una magnífica información sobre los dueños de montes, ríos, tierras y tipo de árboles de esa época; en Puente Coraza, por ejemplo, nos menciona la existencia de árboles de encino, pino, pinabete y aile, utilizada en la elaboración de vigas, tablas, tejamanil y leña; cuyo propietario era Marcos Aguilar; o en Llano de Grande que estaban en manos de Pánfilo Villegas; la Trampa, lugar que pertenecía a Juan Gutiérrez; Barranca de Caracol, cuyo dueño era Donaciano Rangel; Laguna Seca, propiedad de José M. Anzorena; Cardos y Joya Nonfta de don Marcelino Vázquez; la hacienda de Etúcuaro y todos sus ranchos cercanos Yerbabuena, Moral, Tererio, Gavilán, Congoja, Cerro Blanco, Piedra Redonda, Moreno, Perdido, Angandio, Santas Marías, Cocolmeca, Pito Real, Escondida, Cajones, Ucásiro, Coronillas, Sinda, Tigre, Gallina, Soledad, Piedra, Muñeca, Verduras, Terreros, Rueda, Ejes, Escondida, Pilas, Pinino, Redumbadero, Cumbres, Sangarro Sáuz, Malayana, Sidras, Durazno, Planes, Pan-itas, Mezquite, cuyos dueños eran Pablo Montaño, Ramiro Montaño y Mariano Montaño.[lvii] De la hacienda de San Diego su dueño era Emilio Trigueros, administrada por Felipe Guerrem; de San Pedro, Rafael Montaño era su duéño, administrada por Pedro Barriga; de la Piñota, Rafael Bucio; de Arteza, Gregorio Pérez, y de Atécuaro Ja comunidad indígena.

Madera talada de los bosques para la construcción del Ferrocarril.

Para el año de 1889 el pueblo de Acuitzio contaba con 2048 habitantes, de ellos 1205 eran mestizos y 843 indígenas, sin contar sus rancherías; Tiripetío tenía 1303 personas en el pueblo y 2241 en sus ranchos; San Diego 214, y en  sus ranchos 1375; Etúcuaro 420 en el pueblo y 651 en sus ranchos; Atécuaro 384 y 468 en sus ranchos, Santiago Undameo 1074 ene! pueblo y 2046 en sus ranchos, Cruz de Caminos tenía 449 habitantes en el pueblo y 1283 en sus ranchos.[lviii] Acuitzio era la cabecera municipal y villa desde 1888; y pertenecía al Distrito de Morelia; junto con los municipios de Quiroga, Chucándiro, Cuitzeo, Santa Ana Maya y el propio municipio de Morelia.[lix] La municipalidad de Acuitzio, siguió comprendiendo su cabecera o pueblo, sus rancherías independientes y las tenencias de Tiripetío, Etúcuaro, San Diego Curucupaseo, Santiago Undameo y Cruz de Caminos, a pesar de las protestas y peticiones que los moradores de Cruz de Caminos hacían a las autoridades para segregarse de Acuitzio y pertenecer a Morelia o Tacámbaro; otro documento interesante al respecto es la petición para que la congregación de Cruz de Caminos, del Municipio de Acuitzio, sea elevada a Pueblo con el nombre de San Salvador,[lx] dirigido por el C. Ignacio Aeraldo (sic), al congreso del estado solicitando la elevación de la CONGREGACION de Cruz de Caminos a la categoría de pueblo con el nombre de pueblo de San Salvador; la solicitud la recibió y firmó de enterado al licenciado don Franscisco Pérez Gil el día 5 de noviembre de 1885 y la turnó al Congreso y al gobernador Mariano Jiménez, para su resolución, la que al parecer sólo fue concedida a medias; es decir, al año siguiente se le concedió la categoría de Pueblo, pero ni se le cambió el nombre, ni dejó de pertenecer al municipio de Acuitzio; esto último ocurriría hasta 1914, en plena efervescencia revolucionaria, gracias al nombramiento que hiciera Gertrudis O. Sánchez al respecto, situación que analizaremos en el siguiente capítulo de este trabajo.

El templo del Sr. de la Divina Clemencia de Villa Madero.

 

Fachada original del Panteón de “San Antonio Abad” en Villa Madero.

 

 


[i] Ver: Alcalá, Jerónimo. Relación de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la provincia de Michoacán, (en adelante Relación de Michoacán) versión paleográfica del Dr. Francisco Miranda, México, SEP, 1988, allí se habla de la abundante existencia de bosques.

 

[ii] Morja, Claude. Fyjichoacán en la Nueva España del siglo XVII. México, FCE, 1979,

p, 24

 

[iii] Verduzco, Gustavo y Verduccio Ma. Isabel. Historia Regional de Michoacán, perfil

socioeconómico. México, LIMUSJ4JCONALEP/SEP, 2000, p. 12

 

[iv] Durán, Juan M. y Bustia, Alain. Revolución Agrícola en tierra Caliente de Michoacán,

México, El Colegio de Michoacán, 1983, p. 28

 

[v] Para lo que se refiere al siglo XVI en la región recomendamos consultar: Cerda Farías, Igor. El Siglo XVI en el pueblo de Tiripetio. Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2000, 345 pp. y Warren, Benedict. “La conquista de Michoacán, 152 1-1530”.

 

[vi] Además de ese intercambio hubo otro: el de enfermedades en donde fue Europa quien mayores males traía: la malaria, fiebre amarilla, influenza española, la viruela negra, el tifo, y la sarna entre otras, a una población americana limpia y sin defensas inmunológicas, esto causó sin duda gran muerte de americanos.

[vii] Cerda Farias, Igor Op cit. p. 223

 

[viii] Ibid.

[ix] Archivo General de Notarías de Morelia, años 1630-1670 (en adelante AGNM). Libro

de Tierras de Acutio y Tiripetio; Macias G., Pablo. Pátzcuaro, Morelia, Gobierno del

Estado de Michoacán, 1978, passim 61-67.

 

[x] Los restos de Fraç Diego de Basalenque se encuentran en el templo de San Agustín en la dudad de MoreNa, a un costado de los de Fray Juan Bautista Moya, el apóstol de la Tierra Caliente Michoacana. En cuanto a los datos de Etúcuaro consultar:

Torres, Mariano de Jesús, Diccionario Histórico, Bioográfico, Geográfico, Estadístico, Zoológico, Botánico y Minerológico de Michoacán. Tomo 1, Morelia, Tipografía Particular del Autor, V Calle Victoria Núm 48, 1915, pp. 485486

[xi] Torres de Jesús, Mariano. Op. Cit; INEGI Resultados Definitivos del XII Censo General de población y vivienda en Michoacán. INEGI, 1996.

 

[xii] Consultar: Memoria sobre la Administración Pública del Estado de Michoacán de

Ocampo. Septie9bre 16 de 1894 a septiembre 16 de 1896, Morelia, 1898, Escuela

Industrial Militar. anexos, pp. 169-172; esta memoria la forma de gobierno nos habla

de la constitución de un local para la escuela de niños de Etúcuaro con un costo de

$200.00.

 

[xiii] 1 legua mide 5,572 metros, es decir la distancia de Etúcuaro a Morelia era de 72.436 kilómetros de mal camino en época de lluvia instransitable; 39 kilómetros de Etúcuaro aAcuitzio; de Villa Madero a Etúcuaro eran 16.716 kilómetros y 66.864km de Etúcuaro a San Diego. Consultar Torres Mariano de Jesús. Op. cit. p. 486.

[xiv] Informe producido por el Lic. Angel Padilla ante la Primera Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado en la vista del recurso de nulidad interpuesto en los autos, sobre propiedad de las calles de Etúcuaro. Morelia, Imprenta de José R. Bravo, 1883, en Impresos Michoacanos No. 1 Vol. 22, pp. 1-3.

[xv] Ibid. p. 4.

 

[xvi] lbidem. p. 6.

 

[xvii] Etúcuaro con San Diego Curucupaseo son los poblados más antiguos del actual municipio de Villa Madero, La Relación de Tiripetío año 1588, manuscrito JGl-XXXV7 en la Nettie Lee Benson Collection, Universidad de Austin, Texas, señala que a 3 leguas (en realidad son (7.5) hay un ‘pueblo que se dice Ystapa en lengua mexicana y en tarasco Etúcuaro, lo uno y lo otro significan lugar de sal. En este pueblo se hace mucha sal granada [...] proveese esta provincia toda ella; los demás tienen en abundancia cuanto nenester para pasar la vida muy cumplidamente porque para comer ni vestir, no ha menester traerlo de otras partes”. Para el año de 1822 Etúcuaro, según Martínez de Lejarza, ya era conocido como San Francisco Etúcuaro o Itucuaro (sic) el Grande, curato secular ya sin frailes o del clero regular, dependiente de la mitra de Valladolid, conteniendo a manera de barrios las congregaciones de Curucupaseo y Copuyo, así como las haciendas de la Concepción, Milpillas y UN RANCHO (Cruz de Caminos?).

 

[xviii] Archivo General e Histórico del Poder Ejecutivo de Michoacán (en adelante AGHPEM), Villa Madero, 1944-1959, caja 1, ExpedienteS, el 23 de marzo de 1979 el Gobierno del Estado autorizó la construcción de la dirección de dicha escuela primaría, el director de ella era en ese tiempo el profesor Jaime Odilón Campos R.

 

[xix] Archivo Gener e Histórico del Poder Ejecutivo de Michoacán (en adelante AGHPEM), ‘d3lla Madero, Añps 1944-1959, caja 1, Expediente 6; dicho expediente trae un proyecto de construcción del “Balneario Etúcuaro”, para ello el oficial mayor del gobierno de Michoacán, Lic. Jorge Mendoza Alvarez, en un oficio fechado el 10 de octubre de 1979 se dirige al Lic. Abdias Toldo Sucio, coordinador de Promoción Industrial y Pesquera, argumentando en favor de dicha petición que la tenencia cuenta con mano de obra y $150000 disponibles para iniciar la primera etapa. A fin de cuentas nada ocurrió y la idea quedó sólo en proyecto.

[xx] Ver: requisitos de población y migración del INEGI a partir de 1980.

 

[xxi] Más adelante de esta obra analizaremos con detenimiento la cuestión política, aqui

sólo la mencionamos en la que corresponde a Etúcuaro.

 

[xxii] INEGI, Datos Obtenidos del Centro Regional Morelia; proporcionados por el lng.

Antonio Zurita y el Arq. Raúl Hernández, del Departamento de Cartografla de esa

institución.

 

[xxiii] Para una información más detallada ver: SECOFI. Monografía Geológico-Minera del

Estado de Michoacán. Pachuca, Consejo de Recursos Minerales, 1995, pp. 109-112.

 

[xxiv] Uribe Salas, José Alfredo. ‘El Mineral de Curucupaseo durante el porfiriato, ejemplo de control extranjero”. Morelia, UMSNH, 1985. Revista Tzintzún, Núm 6, passim 38-46.

 

[xxv] SECOFI Monografía… Op. cit. p. 110.

 

[xxvi] Ver: San Diego Curucupaseo en DELEY, Periódico Quincenal, director general C.P y Lic. Manuel León Ybarra; primera quincena de mayo, Número 17, p. 8, Segunda época 15 de Junio del 2000.

 

[xxvii] Me hago responsable (Arturo Villaseñor) al hacer estos atrevidos comentarios que tal vez puedan molestar a más de alguna persona; pero en descargo de mis posibles apreciaciones equivocadas, diré que es ésta únicamente mi opinión, mi visión, mi enfoque al ver esta comunidad tal vez con ojos de ‘extraño”; una razón más poderosa es que escribo esto movido por las mejores intenciones de motivar a la gente a un cambio positivo y de superación más allá de intereses de cualquier otra índole.

 

[xxviii] Torres, Mariano de Jesús. Op. Cit. Tomo I. pp. 474-475.

 

[xxix] Ver: Segundo Informe de Gobierno Municipal, Municipio de Madero Michoacán. C.

Livorio Pérez Vargas, presidente municipal, México, 2000, p. 40.

 

[xxx] Datos proporcionados por el Ing. Antonio Zurita y el Arq. Raúl Hernández; del departamento de cartografía del INEGI, región Morelia.

 

[xxxi] INEGI. Síntesis Geográfica de Michoacán, México, INEGI, 1985, passim 5-16.

 

[xxxii] Existen además numerosos manantiales ocultos o subterráneos; Cancho o Tunácuaro en purepecha significa lugar de manatiales ocultos. El río San Diego está integrado por cuerpo de agua formado por los cauces de los arroyos de las Juntas, Tererio, Caracol, Moreno, Ziparapio, Porúas y el rio Carácuaro.

 

[xxxiii] En ese sentido, Acuitzio, Villa Madero, Tiripetío y otros pueblos de la región tienen costumbres similares, como también es similar en estos lugares el alto índice de desempleo, el alcoholismo y otros problemas como el machismo y la violencia familiar.

 

[xxxiv] Una remonta es el descanso, alimentos incluyendo el de los caballos, cambio de éstos por otros más frescos y aprovisionamiento de agua.

 

[xxxv] Bustamante, Carlos María de. Cuadro Histórico de la Revolución Mexicana, Iniciada el 15 de Septiembre ct,e 1810 por el C. Miguel Hidalgo y Costilla, cura del pueblo de Dolores en el obispado de Michoacán. Tomo II, México, Ed. de la Comisión para la celebración del sesquicentenario de la proclamación de la Independencia Nacional, 1961, p. 636.

 

[xxxvi] Escamila Torres, Rogelio Javier Mariano Matamoros segundo de Morelos, Morelia,

UMSNH, 1994, p. 40.

 

[xxxvii] Bustamante, Carlos María. Op. cit. pp. 636-637.

 

[xxxviii] Lemoine Ernesto. Morelos y la Revolución de 1810. México, Gobierno del Estado de Michoacán 1984.

 

[xxxix] Bustamante, Carlos María de. Op. cit, passim 639-641.

 

[xl] Escamilla Torres, Rogelio Javier. Op. cit. p. 41.

 

[xli] Para una información más detallada de estos hechos ver los autores que venimos

manejando en este trabajo; principalmentre a Don Carlos Maria de Bustamante, quien

formaba parte del ejército insurgente.

 

[xlii] En esa época predominaba el control geográfico político impuesto por la iglesia

católica, la cual denominaba Rancho a un caserio disperso de ocho casas; Congregación

a la integración de varios ranchos reunidos en una capilla atendida por un capellán los

sábados y algún otro día de la semana.

 

[xliii] Documentación manuscrita proporcionada por los habitantes de Villa Madero al C.R y Lic. Luis Manuel León Ybarra.

 

[xliv] Ibid. Es en este periodo en donde aquel paraje de Cruz de Caminos se realiza un crecimiento en su población con un orden en su desarrollo como pueblo, donde se trazan los lineamientos de las calles y plaza principal, donde se inicia la construcción del templo de la sagrada familia que va a ser terminado en el año de 1888, ya bajo la tutela de los padres Juan José y Tiburcio González, y que fue quemado posteriormente en 1928 durante la guerra cristera. Todo este desarrollo y crecimiento del pueblo se hace bajo la tutela de Ip autoridad moral y religiosa con que cuenta, habiéndose convertido ya en un lugar importante de descanso en la intersección de los pueblos de Etúcuaro, San Diego Curucupatieo, Morelia, Tacámbaro y Nocupétaro; donde se han establecido dos mesones, uno en la esquina de Revolución y Venustiano Carranza, actual; y otro sobre la Av. Morelos Sur, a media cuadra de la plaza principal; beneficiado el lugar por su excelente clima de montaña, donde abunda el agua, los pájaros y los animales silvestres; por lo que se hace para los viajeros un lugar paradisiaco para el descanso y el relajamiento. En este periodo alcanza el poblado la categoría de “Congregación”.

 

[xlv] Lo señalado por el Dr. García Tapia en su libro, viene a corroborar el conocimiento referido por los poladores a través de la tradición oral, relacionado con la fundación de Cruz de Camin5s, ya que coincide con la versión de los habitantes, de que fue un sacerdote quien fundó el pueblo y organizó a los pobladores de tal manera de que el pueblo fuera creciendo de manera ordenada; cabe señalar que en el templo de San Francisco de Etúcuaro, actualmente no están los restos referidos por el Dr. Tapia, dado que en los años sesentas del siglo XX se hizo una reconstrucción del templo, sacando

todos los restos que estaban sepultados en pisos y paredes, enterrándolos en el panteón de la localidad sin dejar registro de las personas a quienes pertenecieron dichos restos. Y aunque no coinciden los nombres que específicamente señala el Dr. García de los sacerdotes Nicolús y Fermín, sí coinciden el apellido Tapia, en el periodo en que vivió el general Santiago Tapia y en la fecha en que inicia el crecimiento del poblado y surge la congregación de Cruz de Caminos en el lugar, que va a cobrar gran importancia en poco tiempo.

 

[xlvi] Información obtenida de la Notarla Parroquial de Etúcuaro; recopilada y redactada por Luís Manuel León Ybarra.

 

[xlvii] Cruz de Caminos aparace ya como parroquia en 1867, es decir, pasa a ser una congregación de gran importancia y que merecia un párroco que permanentemente estuviese viviendo en el pequeño pueblo, que poco a poco se iba conformando y creciendo en habitantes, comercio e importancia, allí se requerian diversos servicios a la sociedad, entre otros un párroco.

 

[xlviii] En la formación filosófico-académico-ideológica de estos sacerdotes provenientes del Colegio Seminario de Morelia, ocurrió un fenómeno interesante: desde 1819 en que este centro educativo fue reabierto, tras la clausura del mismo ocurrida en 1810 con motivo del inicio de la Guerra de Independencia; se inició una serie de reformas académicas que culminaron en 1831 con el rectorado del licenciado-sacerdote don Mariano Rivas; este brillantísimo hombre de letras introdujo en la formación de los futuros sacerdotes ideas científico-ilustradas, dejó de lado el pensamiento escolástico agustiano y aristotélico-tomista, para implantar corrientes modernas de la ilustración europea, cambió materias a cursar, introdujo la lectura de autores y pensadores racionalistas; adoptó la filosofia de Renato Descartes, desechando el silogismo e hizo de sus alumnos (Melchor Ocampo, Clemente de Jesús Munguia, Pelagio Antonio Labastida y Dávalos y Manuel Teodosio Alvires entre otros), gente de ideas modernas prácticas, utilitarias, liberales y de progreso; esto se reflejó a lo largo del siglo XIX en Michoacán, en donde los hombres más brillantes, quienes dirigieron el destino del país, proclamaban el orden, el progreso y la modernidad, porque dominaban esa corriente filosófica-económica de pensamiento, así pues, los sacerdotes formados entre 1819 y 1882, llevaron en su ministerio, además de su doctrina evangelizadora, la semilla de la modernidad; que se mostró en los curatos y parroquias a su crgo; en 1882 el pensamiento escolástico patrístico, retornó al colegio seminario de Morelia y es el que actualmente se lleva en la formación de sacerdotes de la Diócesis de Morelia. Ver para más información sobre el tema: Villaseñor Gómez, José Arturo. Historia de la Enseñanza del Derecho en el Colegio de San Nicolás en el Siglo XIX. Tesis para obtener al grado de licenciado en historia, Escuela de Historia, UMSNH, Cap. 1 s/e.

 

[xlix] Durante las últimas tres décadas del siglo XIX la Tenencia de Cruz de Caminos está

descuidada en lo administrativo de su cabecera municipal, que era Acuilzio, son más bien los sacerdotes mencionados quienes dirigen y orientan a la comunidad.

 

[l] La construcción de este apartado es polémica, no está aún del todo perfectamente definido ni científicamente corroborado, usamos varias fuentes bibliográficas, documentales y hasta la tradición oral; advertimos al lector que en estas líneas y en las posteriores relativas al canje y su lugar físico usamos hipótesis solamente.

 

[li] Florescano, Enrique (coord.). Historia General de Michoacán. Tomo III, Morelia, Instituto Michoacano de Cultura, 1989.

 

[lii] Ruiz, Eduardo. Historia de la Guerra de lntenención en Michoacán, Morelia, Basal Editores 1969, la redacción aqui empleada es un análisis-síntesis de esta obra, el lector puede acudir a la fuente original para una lectura más completa de estos hechos.

[liii] Ruiz, Eduardo. Op. cit. pp. 576-577. El C.P y Lic. Luis Manuel León Ybarra, coautor de este trabajo, sostiene la interesante hipótesis de un posible canje en la Capichola no en Acuitzio, para elloargumenta contar con el testimonio oral que en vida dio la Sra. Ma. Trinidad Vázquez Rodríguez, quien falleció en avanzada edad a mediados del presente siglo; y quien era originaria de “Plan de Habas’, donde su familia era propietaria de una de las haciendas más grandes de la región y de cuya casa sólo quedan vestigios; quien señalaba: “Yo era muy niña, mi padre era el dueño de la hacienda y la casa donde vivíamos era muy grande, donde teníamos un patio bastante extenso; un día llegaron muchos soldados franceses, quienes eran güeros de ojos de color, traían caballos muy grandes y muy bonitos; llegaron a la casa donde llenaron el patio y estuvieron ahí mucho tiempo, nosotros les ofrecimos comida y agua mientras ellos esperaban al ejército Mexicano que venia de Tacámbaro, se decía que no querían entrar a los pueblos por miedo a una rebelión de los habitantes. Llegó mucha gente de muchos lugares con bandas de música y la gente vestía de fiesta y cuando venía el ejército de Mexicanos fueron a esperarlos en el río en la Capichola, donde hicieron el intercambio de prisioneros”. Por mi parte, respetando esa opinión y después de una búsqueda en archivos de Morelia se logró reconstruir el hecho, pero no ubicar ni demostrar que el canje fuese en la Capichola, ni Eduardo Ruiz lo dice, ni el coronel Jesús Díaz Rubio en sus Memorias, ni el teniente coronel Manuel Barbosa en sus Apuntes para la Historia de Michoacán escritos por él, ni los periódicos de la época, aunque esto no quiere decir que lo que la señora Ma. Trinidad Vázquez presenciara o tuviera idea fueran mentiras; yo hago la hipótesis del descanso en la dbpichola la tarde del 4 de diciembre, pero es sólo un planteamiento de suposición; en todo caso estamos abiertos tanto Luis Manuel como Arturo Villaseñor a que nuevas investigaciones y la localización de otras fuentes nos conduzcan a la realidad de los hechos.

 

[liv] La narración de Eduardo Ruiz es excelente; por otro lado, aunque tal vez exagera de patriota al emocionarse y darle un gran realce al ejército Republicano, su versión es verídica en un buen porcentaje puesto que él fue secretario del general Vicente Riva Palacio y muchos hechos que nos relata los vivió de cerca o personalmente.

 

[lv] Ruiz, Eduardo. Op. cit. pp. 578-580; nótese la mención del llano de Coapan de la vista de la iglesia de Santiago Undameo y del ruinoso Tiripetío, lugares que desde el pueblo de Acuitzio si se ven; no asi desde la Capichola; por lo que se refiere a los obscuros pinares, en esa época de mediados del siglo XIX, en toda la región existían desde San Andrés Coapa hasta Tacámbaro.

 

[lvi] Respecto a las mejoras materiales en Acuitzio y sus Tenencias ver: Memorias de

Gobierno… años 1884-1910, varios tomos.

 

 

[lvii] Memoria sobre las Diversas Ramas de la Administración Pública. Leída ante el

Congreso de Michoacán de Ocampo en las sesiones del 21 y 23 de mayo de 1885 por el

Srio, de Despacho, Lic. Francisco Pérez Gil. Morelia, Imprenta del Gobierno, Anexos, pp. 113-116.

 

[lviii] Memoria sobre la Administración… Op. cit. año 1889, Anexos; la población total del municipio de Acuitzio era en ese tiempo de 18,796 habitantes.

[lix] En 15 Distritos se dividió el estado de Michoacán durante gran parte del porfiriato, entre ellos Zinapéduaro, Maravatio, Zitácuaro, Huetamo, Tacámbaro, Ario, Pátzcuaro, Uruapan, Apatzingán, Coalcomán, Jiquilpan, Zamora, La Piedad, Puruándiro y Morelia; hasta que en la primera década del siglo XX se creó el distrito número 16, llamado Salazar.

 

[lx] Petición para que la Congregación de Cruz de Caminos, del Municipio de Acuitzio, sea elevado a Pueblo con el nombre de San Salvador, en AGHPEM, fondo: Gobernación Serie: División Territorial, Año: 1883-1885, Caja: 2, Noviembre 5 de 1885 exped. 11/23, fojas 03.

 

¿QUIÉN FUE EL APOSTOL SANTIGO

Publicado: febrero 15, 2012 en galeria de fotos

Santiago fue uno de los doce Apóstoles de Jesús. Hijo del Zebedeo, trabajó como pescador hasta que escuchó la llamada de Jesucristo. Por su carácter vehemente e impetuoso se le ha denominado “Hijo del Trueno”. La tradición le identifica como el Apóstol que evangelizó la península, aunque muere mártir en Palestina. La leyenda afirma que Santiago fue trasladado hasta las tierras que evangelizó, siendo enterrado en Compostela, donde se descubre su tumba en el siglo IX.

El apóstol que la tradición cristiana llama Santiago el Mayor era uno de los dos hijos de Zebedeo y Salomé; su hermano fue Juan el Evangelista, también apóstol.

Invitado por Jesús “junto a su hermano e inmediatamente después de Pedro y Andrés- a hacerse “pescador de hombres”, fue uno de los apóstoles que tuvo una relación más íntima y cercana con el hijo de Dios.

Le acompañó en los primeros días de la difusión de la palabra; estuvo presente en el Monte de los Olivos recibiendo de los labios de Jesús el anuncio de la destrucción del templo de Jerusalén, de la completa ruina de la ciudad y de las catástrofes que precederán al final de los tiempos; y fue testigo de la última aparición de Jesús en Galilea tras su resurrección.

Murió, entre los años 41 y 44, decapitado por orden de Herodes Agripa I, cuando el rey de los judíos, en un intento postrero e inútil de conseguir la confianza de Roma, intensificó la persecución de las primeras comunidades cristianas.

Según la tradición, a la muerte de Jesús los apóstoles se repartieron los lugares en que debían predicar, correspondiéndole a Santiago España y las regiones occidentales.

Las leyendas jacobeas recogen dos versiones acerca de la presencia del Apóstol Mártir en la península hispánica; la primera afirma que recorrió Asturias, Galicia, Castilla y Aragón predicando la palabra de Dios con escaso éxito.

Relata además que durante esta misión se le apareció la Virgen junto al Ebro, sobre una columna, y allí se le ordenó construir una iglesia. La segunda versión sostiene que tras el martirio, su cuerpo fue llevado en barco por sus discípulos desde Jerusalén hasta Iria Flavia, en el Finisterre.

Aquí la historia y la leyenda se funden para crear un relato colorista. Una vez decapitado, su cuerpo fue arrojado fuera de la ciudad como pasto de perros y fieras, pero sus discípulos al caer la noche, lo recogieron y lo llevaron al puerto de Jope, donde providencialmente apareció una embarcación aparejada y sin tripulación.

Al séptimo día de navegación arribaron a la desembocadura del río Ulla, en Galicia. Al depositar el cuerpo del maestro en una gruesa roca, ésta cedió como si fuera de cera hasta convertirse en el sarcófago del santo.